miércoles, 10 de agosto de 2016

Conferencia sobre LUCILA PALACIOS, escritora bolivarense

LA FRATERNIDAD GUAYANESA
Se complace en invitar muy cordialmente a sus miembros y amigos a la
CONFERENCIA
sobre la escritora
LUCILA PALACIOS

la cual ha sido pautada para el sábado 27 de agosto de 2016 a las 10:00 am, en la sede de la Escuela de Enfermería de la Facultad de Medicina de la muy ilustre Universidad Central de Venezuela, institución auspiciante de este evento, de acuerdo al siguiente Programa
Primera parte:
- Palabras de bienvenida del periodista, profesor e historiador Carlos Alarico Gómez, presidente de la Fraternidad Guayanesa, quien presentará a la conferencista GLADYS LANFRANCHI, conocedora a fondo de la vida y obra de la destacada escritora bolivarense. Durante su disertación la conferencista analizará la trascendencia de LUCILA PALACIOS, reconocida internacionalmente como una de las principales plumas femeninas que contribuyó con sus ideas a la igualdad de la mujer en Venezuela.
- Sesión de preguntas y respuestas
Segunda parte:
- CONFERENCIA-CONCIERTO sobre “La evolución del cuatro en Venezuela”, a cargo del Maestro RAFAEL CASANOVA DUARTE, quien ejecutará varias de sus más célebres piezas junto a las de otros compositores, entre ellos músicos de la talla de Freddy Reyna. El ejecutante es médico cirujano, especializado en oncología, profesor universitario, músico y concertista, egresado de la “Escuela de Música Fischer” de Caracas.
- Sesión de preguntas y respuestas
Tercera parte:
1.-Refrigerio
2.-Convivencia                                
Maestro de Ceremonia: Lic. Víctor Mendoza, Director de Protocolo de la Asamblea Nacional
FECHA: Sábado 27 de agosto de 2016
HORA: 10:00 am.
LUGAR: Auditorio de la Escuela de Enfermería de la Universidad Central de Venezuela. Avenida Miguel Otero Silva,Edif. Escuela de Enfermería, urbanización Sebucán, Caracas.

MODOS DE LLEGAR:

1.- Subida hacia Sebucán desde la avenida Rómulo Gallegos. Se cruza al llegar al semáforo de la Av. Principal de Sebucán y se sube derecho hasta llegar a la 3ra. Transversal. Luego se dobla a la izquierda y en la primera esquina se cruza a la derecha para ingresar a la Av. Miguel Otero Silva. A los cincuenta metros encontrarán la Escuela.
2.- Salida hacia Sebucán desde la Av. Boyacá (Cota Mil): En el primer cruce a mano derecha se sigue la transversal 9 hasta el primer cruce a la izquierda de Av. Miguel Otero Silva, siempre bajando hasta encontrar la Escuela de Enfermería, justo después del Liceo "José Félix Ribas".
Cualquier información adicional, favor comunicarse con:
Celular: (0416) 625.27.60
BUZÓN: Se colocará el “Buzón de la Fraternidad” para que los asistentes puedan depositar su contribución voluntaria.
NOTA: Hay amplia facilidad de estacionamiento y servicio de seguridad.

viernes, 22 de julio de 2016

Estado de la lengua en Venezuela


Responde Horacio Biord Castillo

Horacio Biord Castillo / Foto Omar Veliz
Horacio Biord Castillo / Foto Omar Veliz
Siete preguntas conforman la serie, que dio inicio ayer. 12 intelectuales y escritores han respondido a las preguntas formuladas. El lector está invitado, desde el 17 hasta el 28 de julio, a seguirla diariamente en la página web de El Nacional
NELSON RIVERA22 DE JULIO 2016 - 12:01 AM
―¿A la crisis venezolana, se corresponde una crisis de la lengua en Venezuela? En otras palabras: ¿cuál es el estado en nuestro país, de la lengua en uso?
―Responder esas preguntas requiere una precisión de gran relevancia para comprender la situación no solo de Venezuela, sino de toda América Latina y acaso de gran parte del mundo. ¿A qué lengua nos referimos?
En Venezuela se hablan muchas lenguas, la mayoría de ellas en penumbra, como las lenguas indígenas, el alemánico de la Colonia Tovar y El Jarillo, las lenguas criollas de Güiria y El Callao, diversos idiomas traídos al país por inmigrantes recientes o lenguas coterritoriales, además de las distintas variedades de español que se emplean en el territorio de la República.
Esta precisión no solo tiene un valor sociolingüístico, sino político, en su más amplio sentido. Hablar de una lengua en singular absoluto por más que se refiera a la lengua mayoritaria no solo constituye una imprecisión lingüística, sino, aún más grave que ello, se trata de la manifestación de una terrible ideología que ha dominado por más de siglo y medio la legitimación del estado nacional.
El hecho de que una de las instituciones más antiguas del país, como lo es la Academia Venezolana de la Lengua, no incluya en su denominación el calificativo de Española, se debe a la ideología lingüística imperante en el momento de su fundación (1883) y a sentimientos ambivalentes sobre la herencia colonial. La propia corporación está consciente de esto y paulatinamente lo ha tratado de contrarrestar desde hace muchas décadas. Recordemos que aún en nuestro país se prefiere hablar de castellano en vez de español (como sucede en la educación primaria y secundaria frente a lo que ocurre en la educación universitaria, por ejemplo).
Esa misma ideología y contenidos asociados a ella han condenado a la invisibilidad social a grandes sectores de la población, han desmerecido sus manifestaciones culturales y han servido para afianzar sentimientos de racismo, discriminación, endorracismo y neocolonialismo. Esos fenómenos, ocultos debido a la fuerte ideología de la supuesta igualdad y la democracia mal entendida, dominante al menos entre 1940 y 1990, han contribuido a generar un rechazo hacia ciertos proyectos políticos como la democracia representativa y han abonado la adhesión a otros de carácter populista y autoritario. Si no, sería difícil entender el auge inicial del chavismo. Hablar en singular es, pues, condenar una gran diversidad sociocultural y lingüística (no solo en Venezuela, sino en Hispanoamérica, Iberoamérica y el mundo).
En Venezuela, las lenguas indígenas han recuperado visibilidad social en los últimos treinta años (desde, al menos, el decreto 283 sobre educación intercultural bilingüe del 20 de septiembre de 1979 del presidente Luis Herrera Campins). La Constitución vigente y otras leyes recientes (como la Ley Orgánica de Pueblos y Culturas Indígenas y la Ley de Idiomas Indígenas) estimulan su uso y le otorgan un carácter oficial a esos idiomas. Sin embargo, ello por sí solo no es suficiente para ganar un aprecio social y fortalecerlos como códigos lingüísticos.
En el caso del español en nuestro país, me temo que se esté produciendo una fuerte diglosia (o uso diferencial de dos formas de la lengua). En este caso, encontramos dos variedades: una formal, más cercana a la lengua estándar usada en la educación, la vida académica y la esfera administrativa; y otra más coloquial, que ha ido ganando terreno y que pudiera dificultar el rendimiento académico y desempeño profesional de muchas personas (con frecuentes incorrecciones como la confusión de la morfología verbal enestábanos por estábamos; arcaísmos no normativos como haiga por haya; empleo incorrecto del auxiliar ser por haber en fuera ido por hubiera ido; intercambio de las líquidas: arbañal por albañal o arcaldíapor alcaldía; además del uso de innumerables expresiones muchas de ellas anteriormente tabuizadas y ahora desemantizadas –como las groserías– tal cual ocurre en las frases “vino un carajo y dijo…” o “loscarajitos se quedaron en la casa”). Si bien esas formas dan cuenta de la evolución de la lengua y su estado actual, también pueden ser interpretadas como evidencia de una variedad subestándar en expansión que profundizaría diversas formas de discriminación social.
―Los estudiosos señalan que una de las consecuencias, derivadas de la lengua totalitaria, es la alteración del vínculo de las personas con lo que llamamos verdad: con los hechos y con la lógica de los hechos. ¿Ha logrado la lengua del régimen y sus prácticas, alterar la percepción de la realidad por parte de los ciudadanos?
―Toda lengua funda la realidad y todo uso lingüístico sesga la percepción de lo empírico. Se trata de un complejo fenómeno cultural, simbólico e ideológico, en sus más amplios sentidos, largamente estudiado desde la célebre hipótesis Sapir-Whorf. Más allá de las diferencias entre culturas, el lenguaje de las elites puede citarse como ejemplo.
El discurso del poder, por su parte, busca legitimarse y justificarse. En Venezuela, desde la década de 1990 al menos, muchos ciudadanos se sintieron incluidos socialmente y empoderados por un discurso que en sus inicios buscaba promover la participación popular y deslegitimar un régimen u orden de cosas que se consideraba contrario a ese fin de supuesto protagonismo social. Por supuesto, hay que cuestionarse los significados de “popular” y “pueblo” en ese discurso, pues connotan una precalificación de las realidades a las que intentan designar: un pueblo y un sentimiento popular solo en sintonía con una ideología, con un pensamiento, con una manera de entenderse a sí mismo y de entender al mundo y a los otros. El lema populista, autocrático y militarista del politólogo argentino Norberto Ceresole para referirse a Chávez y al proceso político venezolano lo describe muy bien: “caudillo, ejército y pueblo”, como entidades identificadas y transitivas en un proyecto nacionalista y autoritario: elcaudillo tiene el apoyo del ejército para defender al pueblo, a los que ambos pertenecen y del que el caudillo es su mejor intérprete. Un discurso con tales énfasis hizo que muchas personas lo adoptaran y se identificaran con él.
En apoyo a lo anterior, puedo citar frases como las siguientes que he ido recogiendo durante los últimos años: “no puedo votar contra mi país” para justificar un hablante que votaría sí en el referendo aprobatorio de la Constitución el 15 de diciembre de 1999; o “no puedo hablar mal de mi país ni permitir que se hable mal de él” para evadir una evaluación crítica de la economía venezolana, aunque en el mismo acto de habla se argumentaba como válido y necesario que una persona cercana al informante –llamémoslo así– migrara a otro país de manera estacional para obtener una ganancia convertible a dólares que le permitiera enfrentar la inflación venezolana (esto fue en 2013). Otros ejemplos tienen que ver con el uso, evidentemente ideologizado, de términos y categorías como “pueblo”, “pobres” y “ricos”, más empleados en la lengua coloquial que otros como “imperialismo”, “guerra económica” o “derecha”, más cercanos, en cambio, a un análisis político.
Durante la campaña del referendo revocatorio de 2004 se utilizaron unos lemas muy engañosos, como esos de “hoy obrero, mañana ingeniero”, “hoy artesana, mañana médico” u otros similares. Son doblemente engañosos: primero, porque no constituye vergüenza ni demérito ejercer de manera honesta y eficiente un determinado oficio; y, segundo, porque un profesional con conocimientos sólidos no se produce en poco tiempo, sino que se requieren al menos entre 15 y 20 años de escolaridad y estudios sistemáticos. Estos, por supuesto, deben hacerse sin negar ni menospreciar saberes y haceres tradicionales, que también requieren años de dedicación para aprenderse cabalmente y aprehenderse su práctica de manera integral. Si no, que lo digan los chamanes indígenas en su doble rol de mediadores ante lo sagrado y practicantes de una determinada medicina, los campesinos y agricultores, los llamados cultores populares y los artesanos más reputados.
―Chávez puso en práctica el uso reiterado del insulto a sus oponentes. ¿Cree que los insultos del poder deben responderse en los mismos términos?
―Los insultos y la violencia solo generan más agresividad. Es muy difícil superar el actual discurso de descalificación y las ofensas reiteradas, pero creo que ello resulta cada vez más necesario e impostergable. Una escalada de intimidación y agravios sería terrible para el diálogo, el entendimiento y la restauración de un clima de concordia. Se requiere más miel que vinagre. Más comprensión y buenos modales que incomprensiones y desplantes ayudarían mucho en la actual circunstancia del país. Aunque un grupo político o un dirigente sean más agresivos que otros, el llamado a la cordialidad y a la educación es para todas las facciones y personas enfrentadas.
No debe olvidarse tampoco la violencia simbólica, separándola de la física y la verbal, como una manera de insultar al otro, de desmerecerlo, de restarle visibilidad y pertinencia a sus actuaciones sociales. Por ejemplo, el discurso colonial estaba lleno de esa violencia simbólica, de desmerecimiento al sujeto colonizado. Otro tanto sucede con la implantación de un pensamiento único, de una ideología excluyente. En el siglo XX, el nazismo y el comunismo, así como los nacionalismos militaristas y el fascismo, son buenos ejemplos de violencia simbólica (aunque no solo simbólica, desde luego). Similares resultan los fundamentalismos religiosos actuales, a pesar de que puedan tener una historia y una causalidad coloniales.
―¿Hay algún insulto, afirmación, eslogan o acusación lanzada por el régimen de Chávez y Maduro que le haya afectado personalmente?
―Todo el discurso del poder desde 1999 me ha parecido muy agresivo, aun en materias en las que pudiera estar de acuerdo (como el empoderamiento y la promoción de sectores excluidos y sujetos subalternos, así como la defensa de la sociodiversidad). No solo el discurso en sí mismo, sino el metadiscurso y los metalenguajes (los gestos, los contextos, los ornamentos y símbolos, la iconografía) me parecen poco amorosos o bonitos, como gustan calificar los sectores oficialistas al proceso que dirigen. Puedo entender que muchos de estos aspectos sean marcadores de énfasis, pero un discurso menos agresivo resultaría más convincente y generaría menos suspicacias o alienación.
Esa agresividad siempre me genera dudas sobre la construcción de la sociodiversidad a partir del poder y un Estado autoritario, ya que existe una contradicción entre el pensamiento único o las ideologías excluyentes y la defensa y promoción de la democracia, la pluralidad y la diversidad sociocultural, lingüística, religiosa y sexual, entre otras.
―Deseo pedirle que comente la frase que sigue a continuación, copiada de la cuenta oficial de Twitter del Ejército: “La lucha por la independencia continúa, Bolívar galopa con su espada desenvainada”.
―Esa frase alude a otra muy empleada en estos años (algo así como “La espada de Bolívar camina por América Latina”). Es un buen ejemplo de un discurso militarista y en nada civilista. Además constituye una distorsión del pensamiento de Bolívar, encerrado en sus propias contradicciones vitales. Lamentablemente la muerte se llevó al Libertador muy temprano y no logró vivir con plenitud una época civilista, posterior a la Independencia, a la que hubiera sin duda hecho grandes contribuciones, una vez concluida la beligerancia de la emancipación política.
Además del propio Bolívar, nos hace falta revisar figuras tan prominentes como Santander y Páez (a quienes cito de primeros por todo el descrédito del que han sido objeto por buena parte de la historiografía nacionalista), como Urdaneta, Bello, Miranda, Vargas, Mariño y Acosta, aunque este último sea posterior. En todo caso, los lemas militares y militaristas siempre me han resultado no solo afectados sino simplistas y poco significativos, como ese de “Volver a Carabobo”, empleado también por el Ejército, y aquel de la Guardia Nacional de “Trabajo, trabajo y más trabajo”, un tanto o más bien muy contradictorio (no por el mensaje en sí mismo, sino por la percepción social sobre los sujetos involucrados en él y sus reiterados abusos de poder).
La imagen de desenvainar la espada privilegia la violencia por encima del diálogo, el entendimiento y la diplomacia. Reafirma asimismo la guerra y el enfrentamiento. Por ello, en su momento, me parecía agresivo el lema de la gobernación del estado Bolívar, empleado en la temprana década de 1990, que rezaba “La gobernación que trabaja y lucha”. Quizá a mi percepción contribuían el diseño y los colores emblemáticos de los carteles. Sin embargo, debo reconocer que, a diferencia de otros gobiernos estadales y municipales, en ese caso no se le daba exceso de protagonismo al gobernador, lo que en casos contrarios ratifica la idea del caudillismo.
Denominaciones actuales en la praxis administrativa venezolana como “Unidades de Batalla” u otras semejantes, incluida esa de “Operación de Liberación y Protección del Pueblo”, refuerzan una idea belicista, que está en sintonía con la noción marxista de lucha de clases.
―¿Es legítimo el uso de la palabra traición en la opinión pública? ¿Hay quienes han cometido traición? ¿En qué sentido ha ocurrido?
―Una persona se puede traicionar a sí misma, incluso, a sus más caros y legítimos ideales. Un líder puede traicionar a sus seguidores si, ocultando quizá sus verdaderos intereses, se presenta como defensor de algo y en realidad busca otros fines, silenciados inicialmente por conveniencia política. Es el caso de dirigentes políticos, como Castro y Chávez, que al inicio de su carrera ocultaron su orientación ideológica marxista, por ejemplo. No era un detalle sino algo fundamental en sus proyectos.
Si estamos hablando de “traición a la Patria”, creo que se trata de una materia difusa y susceptible de ser interpretada ideológicamente. Quizá en tiempos de guerra o relaciones diplomáticas tormentosas se pueda identificar tal proceder en conductas que lesionan los intereses, difusos por ser colectivos, de un país. ¿Pero no sucede igual cuando un gobernante en nombre de sus ideas, proyectos e intereses compromete el bienestar de sus conciudadanos, pacta con agentes internacionales afectos a sus ideas, emplea en desmedro de la calidad de vida de los ciudadanos los bienes públicos y la riqueza para favorecer a sus aliados políticos (sean países, grupos o personas)? Es un tema complejo y creo que pudiera haber muchas formas de traicionar a la Patria, como subvencionar a un partido político extranjero pero afín ideológicamente en vez de comprar medicinas o insumos médicos para los hospitales.
Me parece inadecuado, empero, aplicar la idea de traición a la rectificación de un pensamiento o de las tesis de una ideología, lo contrario de ocultar algo con fines proselitistas. En todo caso, el empleo de la noción de traición, en el discurso político venezolano actual, parece no solo muy ideologizado sino tremendamente parcializado según los intereses coyunturales. Se emplea para descalificar sin más análisis, como a mediados del siglo XX se acusaba de “comunista” a quien defendiera la justicia social y los derechos de sujetos y colectividades excluidas y subalternas.
Finalmente, habría que distinguir entre la traición como una falta moral, relacionada con el plano axiológico, y la traición a la Patria imputable como delito en un determinado ordenamiento jurídico.
―¿Debe ser la lengua una política pública del Estado democrático? ¿Dirigida a qué objetivos?
Obviamente, cualquier Estado debe preocuparse por los hechos lingüísticos y promover políticas lingüísticas consensuadas y técnicamente fundamentadas. Gracias a una adecuada política y praxis lingüísticas, el Estado de Israel a partir de 1948 logró reforzar el uso del hebreo y su paso de lengua litúrgica en la que se había sumido a lengua oficial del país. La promoción de las lenguas indígenas y otros idiomas y variedades lingüísticas minoritarias requiere esa atención por parte del Estado. Igual sucede con el español como lengua mayoritaria en Hispanoamérica y en Venezuela, en particular.
Las políticas lingüísticas comprenden la promoción del adecuado uso de un idioma, su enseñanza como primera o segunda lengua (según el caso), el empleo de un discurso de conciliación y reconciliación y la superación de la diglosia o multiglosia como fenómenos que generan o refuerzan injusticias sociales, el racismo, la discriminación, la exclusión y hasta la pérdida lingüística (como en el caso de las lenguas indígenas). En Galicia, por ejemplo, parte de la política lingüística durante las décadas de 1980 y 1990 fue superar la vergüenza y prestigiar el uso social del galego.
En pocas palabras, una lengua, cualquier lengua, todas las lenguas, deben ser objeto prioritario de políticas lingüísticas, de planes y proyectos dirigidos por el Estado, en coordinación con las comunidades lingüísticas respectivas, técnicos e investigadores, universidades, instituciones y organizaciones no gubernamentales. 

(El Nacional, Papel Literario, edición electrónica, 22 de julio, 2016)

domingo, 10 de julio de 2016

MAR REMOTO 1939 / Riolama Fernández (sombrear el texto)



El se había hecho extranjero saliendo del siglo. Una tarde se escondió en el mar, que en las mañanas era un cristal debajo del cual otra vida se movía. Sólo en las tardes se observaba el movimiento. Por eso se fue una tarde.

El extranjero en un tiempo no lo fue. Había nacido en esa tierra donde el mar una vez se acostó a los pies de las montañas y donde aún permanece dormido. Cuentan que una vez se despertó y se levantó y en realidad es más alto que ellas. El extranjero nunca lo vio despierto. Vivió ante un mar engolfado y tranquilo y eso lo hizo sentirse fuera de lugar y de tiempo. Por eso se fue.

Y era una tarde cuando regresó a este siglo al pie de las montañas. Volvió como un acto indigesto del mar. Más extranjero que siempre. Sin tiempo y sin lugar. Como un ser primario de un mundo que aún no existe. Insinuándose como la imagen de algo que nunca existirá. Como un intento, prueba o desvarío de una época diluvial.

Regresó la misma tarde en que Hortensia alzó la tapa. Ella preparaba un sancocho en una moderna olla de cristalPyrex, montada sobre leños y piedras, de manera que se sentaba en la puerta de la casa a desenredar su larga cabellera y desde allí podía ver como las aletas del pescado se deshacían confundiéndose con las verduras.

Cuando el peine se le atascó en el último nudo que le faltaba por desenredar, se dio cuenta que el sancocho estuvo listo. Por un momento dudó si deshacer el nudo o desmontar la cocción. Con el peine aún colgando en sus cabellos destapó la olla. En ese instante sitió que una estruendosa carcajada se abrió bajo sus pies, haciendo que el cristal de la pyrex se levantara como una vitrina repleta de peces.   El mar había hecho ebullición, soltando sobre su recién peinada cabellera, algas y conchas de moluscos.

El extranjero vio al mar retirarse hasta los cabellos de Hortensia, pero ella sólo lo miró a él, enredado en musgo maloliente y escamas de pescado.

Hortensia, la mujer de facciones imperfectas y gesto apacible, quedó tan larga como su cabellera. Lo vio aparecer con sus cejas y barba de limo y su piel impregnada en sedimento. Esa tarde su mirada comenzó a navegar sobre mundos no construidos. Y esa tarde, las algas enredadas en sus cabellos y las conchas de caracoles que formaron una corona en su cabeza, hicieron que el extranjero quisiera quedarse un tiempo. El mar, en los cabellos de Hortensia, ya no estaba tranquilo.

Los habitantes del siglo al pie de las montañas vieron que el mar se retiró, pero nunca supieron dónde. De sus casas sólo les quedó el recuerdo de haberlas visto quebrarse como piezas de barro, y de sus ventanas sólo el sonido de las olas entrando por ellas. Nadie se enteró de la llegada del extranjero, pero a partir de ese día, como por instinto o designio natural, algunos se fueron a vivir a lo alto de las montañas. Otros, decidieron permanecer al pie, convencidos de que el mar nunca más se alteraría.

El extranjero vivió en el siglo con los ojos y la nariz en los cabellos de Hortensia, de modo que miró a los otros habitantes con los oídos y por eso inventó otra forma de expresarse, pero en ese tiempo, sólo el mar lo comprendió.

El extranjero y Hortensia se acercaban de tarde al mar y ella lanzaba sus cabellos a nadar. Con los meses la sal los volvió ásperos, perdieron movimiento y dejaron de ondular. Entonces, decidieron sepultarlos.

Hortensia mojaba sus pies mientras el extranjero cavaba en la arena un hoyo tan hondo como largos eran sus cabellos. Después Hortensia se extendió en la playa dejando su cabellera caer en lo profundo, y la brisa fue depositando lentamente la arena.

Hortensia se levantó calva a caminar en contra del viento. Poco a poco se fue volviendo pétrea. Primero su rostro, luego sus manos y pies, después el cuerpo, por último el lugar de los cabellos. Cuando el extranjero la alcanzó y la tomó por la cintura, de la cabeza petrificada nacieron dos enormes quelas cuyas tenazas de inmediato se volvieron hacia él para roerle la barba.


Después de eso, el siglo fue invadido por cangrejos. Los habitantes adoptaron una especial manera de ir hacia el mar, que se retira, no se sabe dónde.


Relato de Riolama Fernandez
Publicado en el Libro Variaciones desde el Sillón
Fondo Editorial Predios
Predios Narrativa
Agosto 2000





jueves, 26 de mayo de 2016

GUAYANA, TIERRA DE PROMISIÓN / Carlos Alarico Gómez

Señoras y señores, muy buenos días. En nombre de la Fraternidad Guayanesa les doy la más cordial bienvenida a :
Deseo comenzar mi charla recordando al destacado médico y poeta guayanés José Manuel Agosto Méndez (2), quien fue el autor de un hermoso poema sobre -la tierra promisoria de Guayana, el cual alcanzó tanta popularidad que el gobernador de esa entidad federal, Arístides Tellería, lo decretó Himno del Estado Bolívar en el año 1910. En una de las estrofas de su bella creación, el poeta Agosto Méndez expresa:
¡Guayana! Santuario de música llena,
que brindas al alma contento y solaz,
permitan los hados que siempre en tu seno
sus rosas y mirtos deshojen la paz.
La decisión del gobernador fue acogida con agrado, ya que el emotivo poema definía de manera amplia el alma del pueblo guayanés, ponderando además las virtudes del lugar donde muy probablemente se forjó la raza humana (Mapa del estado Bolívar (3) en una data que oscila entre cuarenta y doscientos mil años, según sea la opinión que sustente el geólogo o el paleontólogo que se esté consultando. Sobre el tema escribió el maestro Rómulo Gallegos en su obra Canaima (4), una de sus creaciones más relevantes, en la que analizó las tradiciones de los indios guayanos.
 En su poesía el poeta Agosto Méndez le atribuye al pueblo guayanés cualidades que explican de por sí la razón por la cual se han forjado allí tantos creadores que trascienden el acervo regional, entre los cuales deben recordarse al músico Manuel Jara Colmenares, a la escritora Lucila Palacios, al pintor Jesús Soto,  al escultor Alejandro Otero, al poeta Alarico Gómez, a la periodista Francia Natera, al actor Elio Rubens y al ingeniero Leopoldo Sucre Figarella. A este gran tumeremense, apodado El Zar de Guayana, le debemos casi todas las grandes obras que hoy caracterizan el modernismo urbano de esa entidad. Quiero resaltar que los nombres que acabo de citar son solo una muestra representativa de una muy extensa lista de guayaneses destacados, dando el debido crédito a ese grupo de artistas anónimos que dejaron bellísimas e invalorables obras plasmadas en los hermosos petroglifos (5) que se encuentran esparcidos en casi todo el territorio guayanés.
El origen
Guayana es el territorio más antiguo del planeta Tierra. Emergió de las aguas hace unos 3.500 millones de años, cuando se comenzó a formar la corteza terrestre. Los científicos estiman que el Macizo Guayanés (6) emergió durante la época Precámbrica. Es de recordar que el sabio Stephen Hawking en su obra Historia del Tiempo estableció que el Universo nació hace unos 13.500 millones de años y desde su inicio comenzó a expandirse hasta originar la Vía Láctea hace unos cinco mil millones de años. De tal manera que nuestro planeta empezó a tomar forma con el surgimiento del Macizo Guayanés y del fabuloso Orinoco, que son los emblemas naturales de la región. En el sureste del macizo se levanta imponente el cerro Roraima el cual se encuentra en el sureste del Parque Canaima, de unos treinta mil kilómetros cuadrados de extensión, coronado por el pico Maverick, el cual se eleva a 2.810 metros de altitud.
En consecuencia, podemos aseverar que el Macizo posee las rocas más antiguas del planeta, proporcionando al visitante una visión imperecedera motivada por la contemplación de sus áreas selváticas y de sus grandes ríos, como el Cuyuní, el Yuruán y el Yuruari, en cuya confluencia era creencia que existía una ciudad totalmente edificada de oro.
Los tepuyes (7)
Sin duda, el aspecto que más cautiva al visitante es la contemplación de los imponentes tepuyes, que alcanzan más de dos kilómetros de altitud, limitados al norte por extensas sabanas, las cuales poseen en su seno abundantes recursos mineros, tales como el hierro, la bauxita, el uranio, el coltán (chips), el caolín (plásticos, virio, cerámica) y su gran riqueza diamantífera, lo que ha provocado la invasión de la zona por grupos de saqueadores llamados garimpeiros. En esa zona sobresale el Auyantepuy, el cual alberga el Salto Ángel (8), llamado Churún Merú por los indios tamanacos, que seguían con devoción a su Dios Amalivaca.  
La Conquista
La primera vez que el impresionante paisaje de esa tierra de promisión fue visto por el hombre blanco ocurrió cuando Cristóbal Colón la visitó en agosto de 1498. Sin embargo, las exploraciones las inició el navegante Diego de Ordaz (9) en 1531, cuando descubrió la existencia de ese mundo esplendoroso que existe en la región.  
Tres décadas más tarde Felipe II creó la Provincia de Guayana, el 18 de noviembre de 1568. Le correspondió a Antonio de Berrío (10) el honor de erigir la ciudad capital el 21 de diciembre de 1595, utilizando para ello materiales locales y de otras regiones, lo que dio inicio a la creación de poblados en el área. Ese primer experimento de urbanización fue llamado Santo Tomé de Guayana y fue construido en un terreno adyacente a la confluencia del Orinoco con el Caroní (11), ubicado cerca del Cachamay, lugar donde los indios guayanos tenían su rancherío principal, en las que vivían protegidos por el cacique Morequito en acogedoras churuatas (12).
Lamentablemente Santo Tomé tuvo que ser refundada en diferentes lugares, debido a los continuos ataques de piratas ingleses y holandeses que venían en búsqueda de la ciudad de oro, a la que llamaban El Dorado. El más renombrado de ellos fue el famoso Sir Walter Raleigh, quien saqueó a San Tomé y la destruyó totalmente en el año 1618.
Ciudad Guayana (13)
 Tres siglos y medio más tarde fue decretada la creación de Ciudad Guayana, ubicada en el mismo lugar donde Antonio de Berrío efectuó el primer acto fundacional. En esa ocasión se unieron dos poblados: Puerto Ordaz, que fue planeada y erigida por la empresa Orinoco Mining Company en 1952; y la vetusta San Félix de Guayana, fundada en 1724 por la Misión de la Purísima Concepción de Nuestra Señora del Caroní. Su crecimiento ha sido constante, generando desde 1952 un extenso programa de construcción de industrias, hospitales, autopistas, universidades, urbanizaciones e instalaciones recreativas.
Hoy día Ciudad Guayana cuenta con sitios de gran interés turístico, tales como el Parque Caroní que está integrado por La Llovizna (14), Cachamay y Löefling, que son una muestra representativa de la majestuosidad y belleza del río Caroní. Además, se puede disfrutar de antigüedades históricas como el Malecón de San Félix, las Ruinas de la Misión del Caroní y los Castillos de Guayana (15).
Y como si todo eso no bastara para disfrutar del lugar, en 1967 fue puesta en funcionamiento la planta hidroeléctrica de El Guri (16) durante el mandato de Raúl Leoni, el único presidente guayanés que hemos tenido. A partir de entonces el desarrollo nacional quedó sustentado en el gran potencial energético que proporciona el río Caroní. Debemos recordar que semanas antes de la inauguración del Guri se puso a prueba la capacidad técnica de la CVG, con la implementación de un espectacular y exitoso operativo que fue organizado para salvar la fauna que tenía como hábitat el lugar donde se erigiría la represa.
Angostura (17)
En lo referente a la capital de la Provincia de Guayana, la misma fue establecida en Angostura el 22 de mayo de 1764, fecha en la cual Joaquín Sabás Moreno de Mendoza terminó la edificación de sus instituciones básicas y de la plaza mayor, de acuerdo a la tradición hispánica, lo que permitió que el padre Bruno de Barcelona procediera a bautizar el nuevo poblado. Para dirigir la Provincia fue designado Gobernador Moreno de Mendoza, el cual permaneció en el cargo durante dos años, entregándole el mando a Manuel Centurión, quien consolidó la obra emprendida por su antecesor. La ciudad mantuvo su nombre hasta el año 1846, fecha en la cual el presidente Carlos Soublette le cambió el nombre por el de Ciudad Bolívar, en honor al Libertador, cuyos restos habían sido repatriados cuatro años antes.
Las Misiones (Tumeremo (18)
Además de los ingentes esfuerzos de Berrío y de Moreno de Mendoza para fundar poblados, fue notable la intervención de las Misiones religiosas, especialmente la de los padres Capuchinos de Cataluña quienes levantaron ciudades de gran raigambre en la zona como Tumeremo, Guasipati, El Callao y Upata. Nuestra Señora de Belén de Tumeremo fue erigida el 26 de enero de 1788 por el padre Mariano de Perafita.   
Medio siglo después de la fundación de Angostura llegó al lugar El Libertador (19), gracias al titánico esfuerzo de Manuel Carlos Piar, quien venció en San Félix al general Miguel de La Torre logrando establecer un territorio libre en Guayana, facilitando que los rebeldes completaran la fase final de la lucha emancipadora, permitiendo que Bolívar atravesara el Orinoco y completara la derrota española en el territorio guayanés. Completada esa odisea el Libertador fijó residencia en la bella Casona de San Isidro (20), donde estuvo al lado de su amada Josefina Machado, a la que con dulzura llamaba Pepita, una bella joven caraqueña que lo acompañó entre los años de 1813 a 1819, el período más difícil de su vida.
Se dice que en esa época El Libertador disfrutaba con Pepita a las orillas del Orinoco (21), donde la llevaba a comer mangos, fruta que fue traída a Venezuela por Fermín de Sancinenea en 1789, de acuerdo al informe que envió a España refiriendo que sembró en Angostura semillas de canela, nuez moscada, clavo, pimienta de Castilla y mango, precisando que esta última semilla era originaria de la India. Esa aseveración sobre la sabrosa fruta también fue hecha por Alejandro de Humboldt (22) en su obra Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo (tomo IV, p. 396), cuando narra su visita a Angostura en 1800.


El Esequibo (23)
Como es natural, no se puede hablar de Guayana sin mencionar el delicado problema del Esequibo, territorio que fue ilegalmente ocupado por los británicos y que se intentó recuperar durante el gobierno de Raúl Leoni, en un hecho que se conoce en la historia como “La Rebelión del Rupununi (24)”. Es de recordar que el 1 de enero de 1969 un batallón de militares venezolanos, comandado por el teniente de la GN José Pilar Barbella Ramos, ocupó por primera vez en un siglo el territorio Esequibo. Lo más interesante de lo ocurrido fue el entusiasmo con el que la población local recibió a nuestra tropa, llamándolos paisanos, pidiéndoles que les dieran cédulas venezolanas. La operación fue un éxito desde el punto de vista militar y político, pero lamentablemente el gobierno se dejó presionar y procedió a retirar  su tropa. 
Como se recordará el problema del Esequibo comenzó a forjarse apenas Bolívar le dio trato preferencial a los ingleses, con el fin de agradecerles su cooperación en la lucha contra España, Esa situación fue aprovechada para penetrar en nuestro territorio a través de la porción guayanesa que obtuvieron de Holanda a raíz de la derrota de Napoleón, lo que causó que en 1824 Bolívar presentara una queja diplomática ante el gobierno británico por el avance ilegal efectuado dentro del territorio de Colombia, pero el problema siguió agravándose y en 1887 Guzmán Blanco (25) rompió relaciones diplomáticas con la Gran Bretaña. No obstante, la penetración continuó hasta llegar a la desembocadura del Caroní.
El Ilustre Americano invocó entonces la Doctrina Monroe emitida en 1823 por el gobierno norteamericano y, como consecuencia, Inglaterra envió tres buques de guerra a La Guaira.
El problema de la Guayana Esequiba se complicó debido a que los británicos querían tener ese territorio para explotar sus riquezas naturales y para fortalecer su poder militar en las Américas. Tan es así que el 2 de julio de 1888 ocuparon Punta Barima y decretaron la creación de un Distrito en territorio venezolano, que era ahora parte del Imperio Británico, pero no tuvieron éxito en su abuso ya que se vieron forzados a retroceder debido a la presión que ejerció Estados Unidos, aunque lograron afianzarse en más de 150 mil kilómetros cuadrados, de acuerdo al Laudo Arbitral sentenciado en París en octubre de 1899. Como se puede observar, la gran oportunidad de recuperar nuestro territorio se perdió ante la retirada del Rupununi por presiones internacionales.
En conclusión podemos afirmar que pese a todo Guayana sigue siendo la tierra de promisión, el lugar del babandí, de la sapoara y del merey, cuya Bandera (26) es producto del ingenio de Jesús Soto, gran maestro de la plástica universal. En fin, Guayana es el lugar en el que priva la cordialidad y la amistad.
Muchas gracias (27).
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martes, 24 de mayo de 2016

Fundada en Caracas LA FRATERNIDAD GUAYANESA

Apreciado colega:
Es grato participarle que el pasado mes de marzo asumí la presidencia de la FRATERNIDAD GUAYANESA.
Inauguré mi gestión con un homenaje a Leopoldo Sucre Figarella, el llamado Zar de Guayana, el cual resultó un éxito.
Este mes lo dedicaremos a analizar el origen de la vida en el planeta, hecho que se produjo en el macizo guayanés hace unos tres mil millones de años.
El evento se llevará a efecto el sábado 28 de mayo a las 10 am.
Su presencia será bienvenida, pero si no puede venir le estimo enviarme un mensaje para ser leído en el acto.
Deseo resaltar que contamos con el auspicio de la Facultad de Medicina-Escuela de Enfermería de la UCV.
Cordial saludo, Carlos Alarico Gómez
LA FRATERNIDAD GUAYANESA

Se complace en invitar muy cordialmente a sus miembros y amigos a la conferencia
“GUAYANA: ORIGEN DE LA VIDA”
pautada para el sábado 28 de mayo de 2016 a las 10:00 am,
en la sede de la Escuela de Enfermería de la Facultad de Medicina
de la muy ilustre Universidad Central de Venezuela,
institución auspiciante de este evento.
PROGRAMA:
1.- Palabras de bienvenida a cargo del Dr. David Chacón,
Director de Cultura de la Fraternidad Guayanesa y maestro de ceremonia.

2.- Conferencia sobre el tema “Guayana: Origen de la vida”
presentada por el Dr. Carlos Alarico Gómez, presidente de la Fraternidad Guayanesa.
En su disertación analizará el génesis de la humanidad y el desarrollo socio-cultural y económico de la región de Guayana.

3.- Proyección de un video donde interviene el ensamble femenino Aequalis Aurea,
en el cual interpreta la obra “Entre Pemones y Waraos”, original de la profesora Ana María Raga,
directora artística y presidenta de la Fundación Aequalis.

4.- Refrigerio

FECHA: Sábado 28 de mayo de 2016
HORA: 10:00 am.
LUGAR: Auditorio de la Escuela de Enfermería,
avenida Principal de Sebucán, calle Miguel Otero Silva.
Edif. Escuela de Enfermería, urbanización El Sebucán, Caracas.

MODOS DE LLEGAR:


1.- Salida Sebucán de la Av. Boyacá (Cota Mil), primer cruce mano derecha siguiendo la transversal 9 hasta primer cruce a la izquierda de Av. Miguel Otero Silva,
siempre bajando hasta encontrar la Escuela de Enfermería, justo después del Liceo "José Félix Ribas".

2.- Avenida Rómulo Gallegos, cruce con semáforo en Av. Principal de Sebucán hasta llegar a la 3ra. Transversal.
Luego cruce a la derecha ingresando a la Av. Miguel Otero Silva donde encontrarán la Escuela.

3.- Desde los Palos Grandes, seguir Transversal 9 hasta cruce de Av. Miguel Otero Silva, siempre bajando hasta encontrar la Escuela luego del Liceo "José Félix Ribas".


Cualquier información adicional, favor comunicarse con:
Celular: (0416) 625.27.60
BUZÓN: Se colocará el “Buzón de la Fraternidad” para que los asistentes puedan depositar su contribución voluntaria.
NOTA: Hay amplia facilidad de estacionamiento y servicio de seguridad.




sábado, 21 de mayo de 2016

Mitos, cuentos y leyendas del Orinoco


      en tres libros de Silarem Valenzuela
La escritora bolivarense, Silarem Valenzuela, da a conocer como homenaje a los 252 años de la capital angostureña, tres pequeños libros que recoge en sus páginas mitos, cuentos y leyendas del Orinoco, río padre de todos los ríos de Venezuela.
Con sentido pedagógico, puesto que ella lo es, está dedicado a los niños.  Son narraciones de los viejos habitantes del río que según nos ha comentado es un aporte al cocimientos y cultura de las generaciones que se empinan.
Explica la profesora que con esta contribución literaria se pretende igualmente que los niños de nuestra geografía encuentre un estímulo `para el hábito de la lectura tan necesaria en la formación del individuo.
Promete la narradora la pronta publicación de “La Jaula”, otra obra, ya terminada, y que aborda la situación actual de Venezuela.
Silarem Valenzuela con sus tres libros en el Orinoco.



miércoles, 20 de abril de 2016

CONCIENCIA ECOLÓGICA, VEGETARIANISMO Y FANATISMO

Riolama Fernández, Biol M Sc

Todas las actividades productivas humanas causan impactos ambientales, ya sea la actividad industrial, forestal, agrícola, pecuaria, minera, urbanística o turística, hasta respirar, porque cuando respiramos lo que expulsamos es CO2 (Dióxido de Carbono). El tipo, extensión e intensidad de los impactos ambientales que generan estas actividades tienen que ver con las particularidades del mismo proyecto y con las características físico-naturales y sociales del área donde se implanta o desarrolla.

En los últimos tiempos, es común que abunden agrupaciones que fomentan la transición del hombre omnívoro a vegetariano, bajo la premisa de la defensa de los derechos de los animales y la conservación del medio ambiente, argumentando que el pastoreo y la cría de animales es una práctica de maltrato animal y degradante del ambiente.

A este respecto, es importante definir lo que significa el prefijo ECO, el cual denota la casa, morada, ámbito vital o ecosistema. La ecología relaciona la vida-naturaleza con la cultura-antroposociología, es decir considera al hombre con su entorno. De manera que una “conciencia ecológica”, no puede prescindir de las costumbres del hombre, entre ello, su cultura alimentaria. No solamente la toma de conciencia de la degradación de la naturaleza,  sino también la toma de conciencia -en la sede de la ciencia ecológica- del carácter de las relaciones humanas con la naturaleza.

Es cierto que la sociedad es vitalmente dependiente de la naturaleza y que la misma está profundamente comprometida, trabajada y degradada por los procesos sociales humanos. Esto es un hecho, por eso una visión ecológica consiste en percibir todo fenómeno en relación con su entorno, pero la ecología va mucho más allá de la relación que existe entre los seres vivos y el medio, y de la defensa de la naturaleza y el ambiente. La conciencia ecológica debe profundizar en la conciencia eco-antroposocial, que si bien es cierto desarrolla conciencia política, que muchas veces suscita movimientos de mil formas éticas y colectivas, existenciales y militantes, de donde surge la gran diferencia entre un ecólogo y un ecologista.

No obstante, se debe tener cuidado con algunos ecologistas que promueven consumo de granos como frijoles y soya en lugar de carne. Les recuerdo, un ecologista es un activista y un ecólogo es un científico, no todo ecologista tiene estudios. Comer granos no es más ambientalista que comer carne, para cultivarlos se requiere intervenir grandes extensiones de bosques y convertirlos en tierras agrícolas y un excesivo uso de agroquímicos, pesticidas y plaguicidas que son compuestos orgánicos persistentes (COPs), en todo el planeta, no biodegradables y bioacumulables y degeneradores de la función celular. Por otra parte, un alto porcentaje de la población humana, como yo, somos alérgicas a los granos y cereales, resultando más saludable un filete que un plato de soya o frijol.

La transición de dejar de comer carnes no debería pasar por recomendaciones peligrosas a la salud y altamente degradantes del ambiente, como comer granos y enlatados, que provienen de procesos industrializados avanzados y generadores de contaminación ambiental y además causan daños a la salud humana, cosa que he visto con horror y espanto en grupos autodenominados ambientalistas, pues no deberíamos cambiar malo por peor, antes de andar de profetas deberían estudiar e informarse mejor, ya el mundo está lleno de fanatismos malsanos que planteando un bien hacen mal. Hay verduras, frutas y vegetales capaces de suplir los requerimientos alimenticios humanos sin pasar por los enlatados y granos que los autodenominados “protectores de animales” recomiendan altamente para dejar la carne.