viernes, 27 de marzo de 2015

El Paraíso prestado (Wörter)


Doris Poreda

Archivos adjuntos26 de mar. (hace 2 días)


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Hola Américo!

Te mando unas fotos del Bautizo de mi libro El paraíso prestado. Wörter en el Centro de Estudios Caribeños, para que "asistas" desde lejos a la actividad.

No te puedo responder por Linkedin porque nunca se me permite pasar con la clave. Aquí la conexión es mala y se interrumpe mucho.

Un abrazo! 
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El Paraíso prestado
Muerta y enterrada en el Cementerio Centurión, Elli era una germana tan airosa, hermosa y soñadora que poco se le notaba el viacrucis de sus matrimonios porque, increíblemente, fueron unos cuantos, siempre buscando una estabilidad y armonía familiar que nunca encontró sino en la sepultura.
         La conocí recientemente a través de la novela  “El Paraíso prestado” que parece la crónica de una increíble historia familiar, pero de una excelente  factura literaria escrita por Doris Poreda  que  el año pasado obtuvo el Premio de Literatura Stefanía Mosca 2013.
El libro de 212 páginas, publicado por el Fondo Editorial Fundarte, con diseño y presentación excelentes, llegó a mis manos enviado directamente desde Cumaná por su autora con una dedicatoria que agradezco.
Parecen los fragmentos de un diario real hecho novela  que Doris –Dorly en la obra-  guardaba bajo candado que Elli, su madre, le había comprado con los ahorros del mercado.  Ellí  siempre andaba con migraña al igual que la abuela Mutti, mujer severa que siempre encontraba defectos a sus maridos.  La migraña como que era un mal de familia porque Dorly, que apenas se iniciaba en la adolescencia, era presa ocasionalmente de esa jaqueca,
         A Elli la hizo venir a esta ciudad del Orinoco,  uno de sus esposos,  Fritz, con quien tuvo su segunda hija, Hanne. Fritz vino escapado del infierno de la segunda guerra mundial a trabajar en la colonia agrícola La Esperanza en donde más tarde se incorporaría Elli en calidad de dama de compañía de la esposa del dueño de una finca,
         En esa colonia agrícola terminó el lazo matrimonial a causa de una riña entre Bert, hermano de Elli, y Fritz.  Ber había asegurado trabajo en ACO  vendiendo  carros y a través de él, Elli conoció en el Club Buena Vista La Piscina al sustituto de Fritz, fotógrafo yugoslavo que aparece en la novela con el nombre de Pero Markovic.  En la vida real  pude averiguar se conocía como Padro Pervan, quien tenía su estudio en la calle Bolívar y hacia  trabajos de reporterismo gráfico a Jose Antonio Fernández cuando era director del diario El Bolivarense.
         Pervan había vivido en Argentina antes de venir a Guayana.  Allá de tanto ir al cine se hizo aficionado a la imagen blanquinegra fijada con hiposulfito de sodio.  Su porte, más que de fotógrafo,  era el de un galán de cine bien visto por las angostureñas, pero él se prendó de Elli que  también tenía porte de deseable diva del celuloide, algo parecida a  Marlene Dietrich.  Terminaron casándose y concibiendo al único heredero varón  -Marko- ungido con bálsamo de la selva orinoquense.  Pero Markovic como todas las parejas anteriores de Elli comenzó siendo un romántico adorable y terminó todo un insoportable querrequerre que prefería gastar sus emolumentos en el mercado periférico antes que pagar los alquileres de la vivienda que ocupaba de la calle circunvalación del Banco Obrero.
El ambiente hogareño enrarecido con incesante austeridad y reprimendas por parte del pater familiae sólo se endulzaba con la melcocha de papelón que estiraba sobre  tabla una hacendosa criolla del vecindario.
Definitivamente, la vida de Elli no fue nada deseable,  ni allá en su nativa tierra de Lötzen que abandonó en 1945, ni tampoco aquí al lado del río más caudaloso de Venezuela.
El tormento conyugal de Ellí comenzó a los 16 años cuando desesperada por salir de su casa se casó con un maestro de escuela que se olvidaba de ella devorando el periódico hasta  la última línea para de esa manera resarcirse de lo que le había costado.  Después de este maestro Hammich, vino Hans, Magnus, Werner, Fritz y Pero Markovic, perdido en el cuarto oscuro del revelado.


martes, 9 de diciembre de 2014

Abraham Salloum Bitar: Escuela de dudas

e a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo 9 DE CIEMBRE 2014 - 12:01 AM
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Abraham Salloum Bitar | Foto: Cortesía


RAFAEL RATTIA

“En este libro se descubre a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo sentimental”


Me gustaría pensar que este libro, post morten, del inmenso poeta Abraham Salloum Bitar, es uno más de su vasta e inagotable obra literaria que dejó para la posteridad a sus fervientes lectores, pero temo que tal vez no sea así y quizás sea el último.
Gracias a la Fundación que lleva su nombre es posible que sus devotos lectores –que son legión– accedamos a la gozosa experiencia de lectura de sus artículos de opinión en las páginas de la prensa de la región que lo acogió durante tantos años como un hijo ilustre, nunca declarado oficialmente pero sí tenido por la ciudad y sus ciudadanos como tal. ¡Enhorabuena!
Nunca un Prólogo hubiera hecho tanta justicia como este que se consigna aquí en las memorables páginas  de “Escuela de dudas” como el escrito –magistralmente hay que acotar– por Adonis Salloum Bitar.
En este libro se descubre a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo sentimental; por estas 268 vibrantes páginas rielan el corazón y la razón sensible y sensitiva del poeta amado y venerado por sus iguales que viven, sufren y padecen una nación que no ha sabido estar a la altura de sus poetas y en no pocas ocasiones le ha dado la espalda a su tradición.
Nos dice Adonis Salloum que los textos postreros que recogen las páginas de “Escuela de dudas” … “describen con puntualidad de asceta desde los hechos parroquiales de la existencia mezquina y menuda de la provincia venezolana, esa ciudad de Angostura (Ciudad Bolívar), en la que se alimenta la ignorancia revestida de “cultura”; ese mismo ámbito donde conviven el presupuesto de la ignorancia y la ampulosa costumbre de los homenajes, (…) hasta la crónica urbana del crimen y de la impunidad que se vive en sus calles”. (p.11)
¿Cuáles son los derechos de la duda, esa hermana menor de la desesperanza? ¿Más aún: tiene acaso la duda pertinencia de legitimidad en el ámbito de la creación poética en Venezuela? ¿Se puede escribir poesía, en prosa o en verso, poco importa en realidad, desde lo que nuestro gran filósofo Juan Nuño denominaba con irrecusable acierto “la escuela de la sospecha”?
El poeta Abraham deja constancia testamentaria en la ventana de papel que fueron las páginas impresas del “Correo del Caroní hoy antologadas en esta hermosa “Escuela de dudas” y, con una inigualable pedagogía de la ciudad “desenmascara a personajes grotescos de la picaresca local y denuncia a otros actores revestidos de poderes extraterrenos que ocupan la palestra nacional e internacional”.
La fulgurante prosa ensayística de Abraham Salloum deja digna constancia para la posteridad su valiosa voluntad de recusación desacralizadora del tinglado institucional educativo “que fabrican la ignorancia en el interior de sus aulas” puesta al descubierto por el incisivo estilete de la ironía y la perplejidad implacable del admirable hombre de letras.
Como los prosistas emblemáticos más destacados de la pasada centuria, como los moralistas franceses e ingleses, verbigracia Chamfort, Swift; Abraham, dueño plenipotenciario de una mordaz y finísima ironía que descalabraba los rutilantes prestigios individuales e  institucionales de ciertas verdades sacrosantas que servían de coartadas a la moral acartonada y con olor a naftalina de personajillos de la farsa de triste recordación que coparon y en cierto modo aun pueblan el infumable proscenio del escenario cultural venezolano.
Nada de lo humano le fue ajeno al poeta. Como al antiguo sofista Protágoras de Gorgias, sus angustiantes preocupaciones estéticas e intelectuales, sus lacerantes cavilaciones de irreductible lector, le condujeron a dibujar y tejer un tapiz exacto y demoledor de la sociedad de su época con su abyección y sacralidad, sin evadir los quemantes desafíos éticos de su tiempo.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Premio Internacional de Literatura cayó en Argentina


EL VIII CONCURSO LITERARIO INTERNACIONAL “ÁNGEL GANIVET” (HELSINKI, FINLANDIA) DECLARA GANADOR A UN ESCRITOR ARGENTINO


Por Salomé Guadalupe Ingelmo


Tras la selección y deliberaciones sobre los textos presentados, el jurado ha decidido conceder el Premio “Ángel Ganivet” 2014 en su modalidad de prosa a El estilista, del escritor argentino Osvaldo Gallone. El galardón ha sido recogido por el embajador argentino en Finlandia, Don Roberto Daniel Pierini, encargado a su vez de leer las palabras de agradecimiento enviadas por el autor, cuyo desplazamiento hasta Helsinki en dicha fecha resultó finalmente imposible.
La organización del evento ha advertido un notable aumento sobre la participación, que ya venía siendo muy alta, advertido en la presente edición del certamen. Se han contabilizado 1273 trabajos recibidos, enviados por participantes de 31 nacionalidades ‒Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, Guatemala, Holanda, Honduras, India, Italia, Marruecos, México, Nicaragua, Perú, Polonia, Puerto Rico, República Dominicana, Rusia, Suiza, Uruguay y Venezuela‒ desde un total de 36 países de residencia repartidos por todo el mundo ‒Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Catar, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, China, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Holanda, Honduras, Israel, Italia, Marruecos, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, Reino Unido, República Dominicana, República Checa, Suecia, Suiza, Uganda, Uruguay y Venezuela‒.
Siguiendo un bien asentado ritual, el fallo del Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”, convocado por la Asociación de Países Amigos, se ha hecho público durante la entrega de premios organizada en las dependencias que la Unión Europea tiene en el centro de Helsinki. El evento, sin duda el acto público relacionado con la lengua y literatura hispana más señalado en el calendario finlandés, cerró la Semana Cultural en la tarde del 27 de noviembre ante numerosos asistentes. Estuvieron presentes reputados representantes del ámbito académico y de distintos estamentos del mundo cultural finés e iberoamericano, a la par que una nutrida representación de la cosmopolita sociedad que reside en la ciudad. Asistieron también, como viene siendo habitual, destacados representantes del cuerpo diplomático acreditado en Helsinki: embajadores y otros representantes de países hispano hablantes como Argentina, México, Chile, España y Venezuela, entre otros.
Durante el acto también se ha presentado al público el retrato en óleo sobre lienzo de Osvaldo Gallone, realizado para la ocasión por el retratista español Alejandro Cabeza. La obra forma parte del premio con el que la Asociación de Países Amigos rinde homenaje al ganador del certamen. El pintor, que cuenta con tres décadas de experiencia profesional a sus espaldas, ha desarrollado en los últimos años una intensa labor retratística centrada en la figura de personajes consagrados del mundo de la cultura, muy especialmente iconos de la literatura hispana, que se ha materializado ya en cerca de cuarenta obras. Varios de sus retratos están expuestos permanentemente en edificios oficiales o forman parte de los fondos de diversas instituciones, organismo y centros públicos, como el Círculo de Bellas Artes de Valencia, el Gobierno Militar de Valencia, la Excelentísima Diputación Provincial de Valencia (retrato de D. Fernando Giner, Presidente de la Diputación de Valencia), el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona, el Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia o el Ilustre Colegio de Notarios de Valencia (retrato de D. Joaquín Borrell), entre otros. Uno de sus cuadros forma parte de la Colección Museo de la Ciudad de Valencia, y otros dos están en el Museo Vicente Blasco Ibáñez (uno, su famoso retrato del reputado escritor). Dos de sus cuadros, sendos
retratos de los escritores Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, se exponen permanentemente en la prestigiosa Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Su retrato de la escritora doña Ana María Matute forma parte de los fondos de la Real Academia Española de la Lengua.
El texto ganador del VIII Certamen Literario Internacional “Ángel Ganivet”, de impecable factura, aborda un argumento harto doloroso: el genocidio perpetrado por los nazis en los campos de exterminio, en concreto en Treblinka. El estilista se revela un texto duro y alejado de los prejuicios y tópicos a menudo ligados a este argumento. Exento también de fáciles sentimentalismos, incluso marcado por un cáustico sentido del humor que, manejado con maestría y prudencia, se muestra un excelente revulsivo para remover conciencias. Porque El estilista constituye un efectivo alegato contra la intolerancia y la violencia, contra la brutalidad y el salvajismo; a favor de la belleza y la bondad, esos dos conceptos, junto a la verdad, indisolublemente unidos para los filósofos griegos.
Además, el jurado ha decidido distinguir por su calidad a diecinueve textos finalistas. Éstos han abordado argumentos y géneros de la más variada índole. En la edición de este año se advierte, eso sí, una marcada presencia del terror entre los relatos que han logrado entrar en la lista de finalistas. Un terror refinado y esencialmente alegórico que los ha hecho merecedores de reconocimiento  Excelente texto de misterio centrado en la brujería, pero que al tiempo encierra un firme mensaje anticolonialista y antimilitarista en el caso de Marcha de algodones ‒Roberto de Bianchetti (Argentina)‒. Terror que podríamos calificar de existencial en el caso de Jaque mate ‒Magnus Dagon, nombre artístico de Miguel Ángel López Muñoz (España)‒, donde el protagonista juega una partida de ajedrez contra un misterioso oponente invisible cuyo control sobre su vida, a la que va desposeyendo de piezas sin piedad, evoca una partida con una entidad superior, ya sea dios o el destino. Terror cotidiano en Gretel ‒María Jesús Andrés Miguel (España)‒, donde las insidias que se ciernen sobre la infancia ‒quizá actualmente demasiado descuidada, con la que los adultos ya apenas comparten juegos‒, incluso tras apariencias inocentes, cobran protagonismo. Pero como decíamos los casos han sido muy variados, y por ello entre los finalistas también encontramos textos especialmente simbólicos como Los condenados ‒Javier Quevedo Arcos (España) ‒, reflexión sobre la incomunicación y la indefensión del ser humano ante el sino, o Ciudad sin alas ‒Genrri Wilian Martínez Jerez (Cuba)‒, tierno alegato en favor de la libertad del individuo. Igualmente han tenido cabida en esa lista de finalistas textos de naturaleza más costumbrista, cotidiana e intimista, con argumentos tan variados como: el modo en el que la tragedia de las drogas afecta a las familias ‒Slow motion, Horacio Martín Rodio (Argentina)‒, la rebelión de aquellos que son considerados perdedores y por ello menospreciados y humillados por los individuos de éxito ‒El secreto de la masa madre, Miguel Ángel Gayo Sánchez (España)‒, la violencia de género ‒Te lo dije… Te lo dije, Fernando Francisco Medeot (Argentina) ‒, los recuerdos sobre la Guerra Civil Española ‒Golfín, Monserrat Pis Marcos (España)‒, los problemas mentales y los conflictos que éstos generan en el seno de la familia ‒Carne, David Betancourt (Colombia)‒… Y así hasta diecinueve meritorios textos y otros tantos autores.

El relato ganador  puede leerse (http://www.paisesamigos.com/premios_pdf/ganador_2014.pdf), junto con un comentario pormenorizado del mismo (http://www.paisesamigos.com/otros/analisis_ganadora2014.pdf), en la propia Web de la asociación convocante.
El acta de fallo se puede consultar aquí (http://www.paisesamigos.com/noticiasconcursoviii.html).

Como siempre, la Asociación de Países Amigos desea agradecer su confianza a todos los participantes y les emplaza a presentar sus obras en la próxima edición del certamen, que estará limitada a la categoría de Poesía.

Salomé Guadalupe Ingelmo
Coordinadora del VIII Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”




domingo, 30 de noviembre de 2014

Relatos de José Luis Cestari


José Luis Cestari estrenó no ha mucho sin aspaviento  un nuevo libro y un nuevo estilo en su oficio de poeta, alternado con el canto y el ejercicio de la medicina.  Percibimos una prosa donde no deja de colarse la subjetividad poética, a veces rayana en la crónica objetiva, simple y cotidiana, pero que en todo caso, agrada y ayuda para que la imaginación juegue con las figuras de la realidad.  En su clarinada de corolario expresa que este libro tan sólo es un esfuerzo para compartir su autoconciencia y estimular a los lectores a que despierten la suya. Lo cierto es que estos relatos que  recibí a través del prodigioso correo electrónico, los he disfrutado plenamente.
El primero que leí trata de un pájaro que lleva el nombre de Cristo, tal vez porque su canto  asocia la tonalidad de la expresión del Cristo que fue.  Este relato  es realmente hermoso y digno de un poeta de exquisita sensibilidad como la suya, siempre aprehendiendo la belleza en las realidades aunque sean trágicas como esta donde el Cristofué se ausenta  para siempre despojado de su fronda.
            El poeta escribe sobre el país.  Ver para creer como Santo Tomás, porque sólo los escépticos no creen lo que está pasando aquí porque quizás nadie dice lo que debería decir, seguramente porque es más cómodo seguirle la corriente  al que pregunta para que le respondan lo que él solo quiere que le digan a fin de estar contento consigo mismo aunque sus intenciones lo conduzcan por la vía del Mitsu viejo, color trementina, con el que José Luis chocó en la vecindad de una cola al final convertida en una entropía que parecía un informe gigante o un molino de viento imposible de vencer con la lanza del Quijote.
El jueves 11 de abril de 2002 también fue un molino de viento imposible de derrotar.  Hizo falta una estrella, aquella que en Chirica iluminó la senda victoriosa de Piar y eclipsó la fortuna del Brigadier hispano.  De allí el llanto inconsolable del Gabilito cuando navegaba en su barco de piedra sesgando de un lado a otro para no llevarse por delante a los perros de agua. Porque en el agua de los ríos y de los lagos también se encuentran  perros como en la tierra, perros nada parecidos a los hallados por Colón en sus primeros viajes.  Los perros de ahora dejaron de ser salvajes gracias al desarrollo urbano y a la sociedad industrial que los divide entre perros urbanos con pedigrí esmeradamente cuidados, bien alimentados,  y los callejeros o realengos como este que el poeta describe en su crónica: perros sin paternidad, hambrientos, llenos de cicatrices vivas, husmeando en el desperdicio, como ahora los seres humanos de la marginalidad pordiosera de América.  Por supuesto, no viven en el fango como las salamandras acuáticas, pero viven en el basurero o en las cuevas como los ratones que un día cualquiera atormentaron el sueño de Doña Emilia, quien seguramente comprende lo que es vivir en túneles, en la humedad limosa de los alcantarillados y debajo los puentes donde  siempre moran sin rescate las Juana Petra a que alude la canción de Víctor Medina. Juana Petra cargada de hijos marcados desde muy temprana  edad con destinos complicados o sorprendentes en un mundo que por  contrasentido cada día se acerca más a ese imperio del conocimiento del que solía hablar el sabio Albert Einstein con el gato Fritz luego de horas enteras sumido en su teoría general y restringida de la relatividad y de la naturaleza corpuscular de la luz, coronados finalmente con un solo de violín, tres galletas de chocolate y media taza de leche.
A veces al sabio se le olvidaba dar los “Buenos días”, tan distraído como Tales de Mileto que mirando los astros, cayó un día en un  pozo.  Los “Buenos días”, ese ritual cotidiano, suerte de lazo afectivo que nos une a la gente o con el cual se pretende enlazar la inmutabilidad para hacerla amable o sonriente.







Jean: doña Jean en el tiempo


Jean: doña Jean en el tiempo     
RCL les invita a leer a Horacio Biord Castillo.-
Jean Aristeguieta Capella es una distinguida dama venezolana, poetisa y divulgadora de la literatura venezolana y de lengua española. Nacida en Guasipati (estado Bolívar) el 31 de julio de 1921, Jean aún se encuentra activa a sus 93 años. El 14 de julio de 2014 fue electa miembro correspondiente por su estado natal de la Academia Venezolana de la Lengua y el miércoles 26 de noviembre fue juramentada por el presidente de la corporación, don Francisco Javier Pérez, quien le hizo entrega del diploma que la acredita como tal. El acto se llevó a cabo en la residencia de Jean, en Caracas, un espacio lleno de recuerdos y vivencias. Junto a familiares, amigos y una representación de académicos, muy cerca de la habitación que fuera taller de pintura de la sublime Elvira Senior, cuyos cuadros llenaban de colorido y sonrisas el acto y el corazón de los asistentes, Jean juró cumplir y hacer cumplir los estatutos de la Academia, en especial los deberes inherentes a su cargo.
El acto no podía ser más emocionante. Doña Jean Aristeguieta, como lo quiere el tratamiento académico, es una de las escritoras más reconocidas y de larga trayectoria en nuestro país. Sus primeros textos fueron escritos en su adolescencia, en la década de 1930, en Ciudad Bolívar, adonde se había trasladado para cursar estudios. Desde entonces, Jean ha honrado la tradición literaria venezolana con su escritura, que abreva en los clásicos helenos y españoles. Bendita esta mujer de cuyas manos han salido tantas caricias para el alma y el espíritu, en forma de poemas, aforismos o textos en prosa.
Jean, menuda y llena de una belleza que se une a los colores y formas de los cuadros que engalanan su hogar, vibra y hace vibrar en un país tan necesitado de ejemplos como el suyo. Ha dedicado toda su vida a la poesía, a la literatura, a las artes, a la meditación, a los viajes, a la divulgación y, fuerza de donde dimana todo lo anterior, al amor plácido y sereno que se inspira en los cánones de belleza y vida de la antigüedad greco-latina. Jean del Orinoco y de Venezuela, pero también Jean de América y de Grecia, de esa Grecia inmortal que somos nosotros, como han sostenido varios pensadores, porque valoramos con perspectiva histórica el legado antiguo. No en balde Jean escribió uno de sus libros fundamentales (titulado Hélade, publicado en 1980, y dedicado “a Elvira Senior, [/] en testimonio de emocionada [/] gratitud por su compañía [/] durante este itinerario helénico”) como un homenaje a esa tierra que ella, de niña casi, en Ciudad Bolívar adivinó en el alienígena nombre de una balandra que surcaba las a veces tranquilas, otras bravías, aguas del gran río. La embarcación se llamaba Safo. No era el nombre de un encanto ancestral, que poseyera como dueña las antiquísimas lajas de los raudales guayaneses, sino el de la décima musa, que desde entonces subyugó a la gran Jean, acaso la undécima de ellas.
Jean en una pintura de Guayasamín
Jean en sus libros. Jean en el retrato que de ella hizo el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Jean en el busto que le esculpió una escultora de origen libanés. Jean en los retratos y en el nombre suyo dicho mil veces, musitado junto al Ávila para que ningún pájaro se lo lleve a la orilla de la playa y, de la lengua del mar, a ningún sórdido, por lejano, rincón del mundo.
Para la Academia Venezolana de la Lengua es un honor contar entre sus miembros a doña Jean Aristeguieta Capella, quien por esta vez le permite a la institución no quedar incompleta. Para Venezuela es un acierto que la Academia la haya acogido entre sus miembros, pues nos recuerda a todos la necesidad de cortar los retoños, tan comunes en esta tierra de gracia y de desgracias, del mítico árbol de loto. Que el olvido no se lleve a nuestros valores más imperecederos. Las máscaras de la desmemoria han de lavarse en las aguas claras de los ríos, de los morichales, de la lluvia menuda o fuerte que riega las sementeras y los jardines.
Jean era ya académica correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz. Ahora, por derecho propio, lo es de la más antigua de las academias venezolanas, que con la incorporación de esta poetisa cierra, de alguna manera, pero con broche de oro, la celebración de sus 130 años.
Jean con el Dr. Horacio Biord Castillo
Jean y su escritura han de perdurar como guiño amoroso, sonrisa y “palabra en el tiempo”, tal cual decía Antonio Machado de la poesía. Bienvenida sea nuestra Academia de la Lengua, correspondiente de la Real Española, a la obra y vivencias de doña Jean Aristeguieta Capella.
……………….
Horacio Biord Castillo
Investigador, escritor, profesor universitario
Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua
Individuo de número de la Academia de la Historia del Estado Miranda
Jefe del Centro de Antropología del IVIC
Fotos: Gracia Salazar Lermont / María Elena Pacheco / Alba Marina Gutiérrez

Fuente: Reporte Católico laico 30112014 http://reportecatolicolaico.com/?p=3655

domingo, 1 de junio de 2014

TERESA EN EL TIEMO / Juan Guerrero /El Universal.


JUAN GUERRERO |  EL UNIVERSAL
jueves 29 de mayo de 2014  12:00 AM
No necesito más que estar: en línea vertical a tu mirada
Teresa Coraspe

De los poetas vivos en la Venezuela de esta trágica posmodernidad es Teresa Coraspe (Soledad, 1940) junto con Jean Aristeguieta, las voces más trascendentes de la poesía escrita por mujeres.

Desde su inicial libro, Las fieras se dan golpes de pecho (1975) hasta La casa sin puertas, (2004) se muestra una voz poética que tiene como centro existencial, el tiempo y lo cósmico como recurrencias. Junto a ello, el río en su cotidianidad es una presencia telúrica que va y viene como inmenso oleaje reflejado en sus barrosas orillas.

La he visitado muchas veces en su casa abierta a sus amistades y cercanías poéticas más amadas. Casa que es un lugar, no tanto donde habita Teresa, también para estarse entre tanto recuerdo de tiempos que se han instalado y son cotidianidad y presencia que fluye en su diario existir.

Promotora cultural de las más activas en Ciudad Bolívar donde ha iniciado a otros tantos poetas y escritores, a través de sus talleres literarios. También en su actividad como activista cultural en centros penitenciarios.

Teresa continúa su ciclo de construcción de una obra poética que persiste sin mayor presencia en los medios intelectuales nacionales. Sí en muchos círculos de intelectuales fuera del país, donde su obra se aprecia y se valora como una de las voces más importantes en la poesía latinoamericana. Interesa en ella su obra, colmada de imágenes, dramáticamente humana, palabra poética directa, humedecida por el río y tan amorosa a la vez.

Esta es su voz: "Ha llovido lunas este tiempo / Temblor ante el recuerdo / perfil quebrado en / mediodías / Es un sueño donde olvido / que sueño". De lunas repetidas, recuerdo su tan celebrado poema, Luna gótica de La Habana en mis recuerdos, (http://www.arteliteral.com/arteliteral_29/ojo/ojomalecon.htm) escrito a un fugaz amor habanero.

La palabra poética de Coraspe no da tregua, se incrusta en la carne y penetra el alma. Ilumina en incandescentes imágenes y desaparece la atontada cadencia decimonónica, a la vez que se aleja de toda falsa postura intelectual. Ella es ajena a la falsedad de la publicitación oficial y oficiosa, en estos años tan escandalosamente anodinos y banales.

Su escritura es lacerante, en su poética aparece la palabra colmada de una cotidiana existencia. Y es allí donde encuentra su trascendencia, su lugar más allá de toda sensiblería y lugar común.

Parte de su obra se ha publicado. Entre otros libros, Vuelvo con mis huesos, (1978); Vértice del círculo, (1987); Este silencio siempre, (1991); Tanta nada para tanto infierno, (1994); La casa sin puertas, (2004). Varios libros permanecen inéditos, entre ellos, Éxtasis del mar, Autobiografía del recuerdo(narrativa), Una mujer a la inversa (narrativa).

Mantiene desde hace ya varios años una página literaria, Ojo de búho, además de su blog (www.teresaeneltiempo.blogspot.com) donde publica periódicamente sus textos, además de dar a conocer la voz de otros escritores.
De sus últimos escritos, presentamos parte de un poema: "No es verdad que uno sea otro. He mirado desde aquí hasta las estrellas hacia aquel tiempo y solo no he podido recordar mi rostro ni las palabras dichas al azar y ya borradas para siempre".

"Sé que soy con otros signos y la misma desesperación que he llevado desde siempre conmigo. No es posible desdibujarse o borrarse, ni dejar de llevar baúles sobre la espalda, quizás es la vida que se nos recuesta...".

Poeta de la luminosidad, de la trascendente cotidianidad y del tiempo en su presente absoluto, que es eternidad, desamparo y silencio. Teresa Coraspe vive en Ciudad Bolívar, entre resplandores que anuncian grandes aguaceros. Con sus enormes huesos de mastodontes que exhibe en su casa como trofeos de una memoria que todo lo aborda, lo incorpora a su cotidianidad, ofreciendo una hechura de novedosa poética, renovada, llena de tiempo y alma.

"Uno no vuelve a nacer más nunca / Solo vibra este presente / Uno no vuelve a nacer más nunca / Haremos la metáfora perfecta / Eterno equilibrio del escorpión / trepando laberintos de fuego / Uno no vuelve a nacer más nunca".