martes, 18 de agosto de 2015

CON MANUEL YÁNEZ / José Luis Cestari





Calle Concordia cruce con Constitución…como la canción “Rincones compartidos” de nuestro amigo Cigilberto Ramírez.  Allí pude haberme encontrado con Manuel Yánez.  Vestía él una franela blanca y unos pantalones cortos…gastadas alpargatas.   Su voz entrecortada –que a veces deslizaba los sonidos a gran velocidad- pronunció mi nombre con una sonoridad de siglos de conocerlo.  Yo andaba ese día despreocupado, buscando recuperarme en el casco histórico del cansancio que produce el trabajo médico, y encontrarme con Manuel así como así, sin banderas ni trompetillas, llenos los dos de los sucedáneos de la vida angostureña, fué un regalo de Dios. Porque Manuel llevaba en sus manos la mejor tarjeta de presentación:  un cuatro. ..se veía con mucho uso, con su madera escarapelada sobre todo en el área donde la mano rasga las cuerdas…pero lo abrazaba con amor, como quien abraza a un bebé.  Casi me daba la impresión de que lo iba a mecer en sus brazos, cantándole una de sus muchas hermosas composiciones.
Nunca nos dimos la mano.  Los poetas y músicos de Ciudad Bolívar preferimos pecho a pecho, corazón a corazón, en un abrazo fraterno.  -“Mi…mira, José Luis…e..e…este es Manuelito, mi hijo.”  -Un flaquito trigueño de pocos años me miró con sus ojos marrones que brillaban inocentes bajo la visera de una simpática gorrita azul indefinido…o gris azulosa. Cualquier color es bueno para un niño de alma multicolor, que mira lejos y alto…como su padre.
Bajamos cerro azul por la calle Carabobo.  La antigua casa de los Gamboa me recordó a esos grandes amigos.  Hernán, Pablito, Carmito y Noel jamás se van de mis recuerdos.  El viejo Carmito aún se sienta en la misma silla con su mandolina, en ese salón impecable de mi memoria.   Bajando un poco más deslizamos el alma frente a la casa de doña Aura Andrade –ya hace tiempo desaparecida del plano terrenal- y “más abajito”, la casa de don Alejandro Vargas, el Juglar del Orinoco…aún recuerdo sus alpargatas, su sombrero y su guitarra entrando por la nave central de mi casa materna del Paseo Heres, y su cariñoso “Buen día, doña Julieta”. Honrados todos nosotros con su luminosa visita. 
Cuando llegamos a la esquina de la sastrería, Manuel se detuvo y me dijo:  “O…o…oye e…esta canción, José Luis…yo se la dí a Humbertico (-Mi hermano) para que la cantara…pero vamos hasta la plaza, yo te la voy a enseñar para que la cantes tú también”.   Y allí, en esa esquina, Manuel Yánez me cantó la primera estrofa de “Viajera del río”, con su cuatro y su voz.   Como una quinta cuerda de su anciano instrumento, mi alma se quedó tensada y vibrante…él casi que me colgó de la suya y juntos cruzamos la calle rumbo a la plaza Centurión, siempre testigo de hermosas anécdotas de mi vida. Allí nos sentamos y cantamos, aquella noche enlunada e insomne de nuestra añeja ciudad.
A cuestas con “Viajera del río” anduvimos Manuel y yo por varias emisoras de radio de Ciudad Bolívar.  En aquéllos días tuve yo un programa que titulé “Orbita”, en la entonces Génesis 96.3 FM. Cada sábado pasaba buscando a Manuel y me lo llevaba a mis dos horas de programa. El, feliz. Allí cantaba, conversaba…y a veces lloraba.  Su exquisita sensibilidad poética lo bañaba en lágrimas ante su impotencia al no poder solucionar los problemas de su ciudad, de su país, de su planeta.  Respecto a “Viajera del río”, me decía: “Jo…José Luis, yo quiero que esta canción sea la bandera de Ciudad Bolívar ante el mundo.” No imaginaba nuestro amigo cómo Dios complacería ese deseo, más pronto de lo que imaginaba.
Anduve mucho con Manuel y con mi compadre Víctor Medina.  Poetas los tres, sumábamos nuestras sensibilidades hasta los límites posibles.  Sentíamos viva a la ciudad, como un ser de frente de roca y pupilas humedecidas de río que contaba historias de lejanas épocas.  Fue así cómo, sembrados en el inmenso mundo posible de las glorias de Angostura, la incipiente calva de Manuel se bautizó con agua del cono de Orión –el Orinoco- en una repitencia del ritual de compromiso espiritual con la ciudad que ya había ocurrido primero en nosotros.
Una vida plena de canciones y entrevistas viví al lado de Manuel Yánez.  Invitaciones a eventos, festivales diversos en los que ambos fuimos parte del jurado.   Honrado me sentí siempre de su ser radiante, en segura y fraterna amistad conmigo.
También fuí su médico.  Manuel estaba sufriendo del corazón.  Como homeópata y psicoterapeuta –además de su cardiólogo-me inserté en su sufrir, buscando ayudar o aliviar su condición existencial.  En verdad, no hallaba yo forma de optimizar lo que mis limitados recursos médicos podían ofrecerle.  El, consciente de ello, un día me dijo: “José Luis, no…no te…preocupes.  Yo…yo sé que me voy pronto. Me…me queda la satisfacción de haber hecho esa canción para mi ciudad, y la alegría de haber sido amigos”.  –Eso me asesinó.  Brotaban mis lágrimas unidas a las suyas, en aquella mañana en mi consultorio que jamás olvidaré.
Un día Manuel enfermó muy seriamente, situación que obligó a internarlo en el Hospital “Ruiz y Páez” de Ciudad Bolívar.  Fue mi compadre Víctor quien me avisó.  Como tenía yo mucha gripe, le pedí a mi compadre que, cuando lo visitase, le llevase mis saludos con la promesa de que, al mejorarme, le visitaría.   Pero no dio tiempo.  A los pocos días supimos de su deceso.  Qué jugada extraña del destino, que justo cuando más necesitaba él de mi compañía no pude ir a despedirlo.
Han transcurrido muchos años.  Ya su hijo Manuelito es un adulto fuerte y simpático, muy parecido a su padre.  Su propia voz, cantando la célebre canción de Manuel, es todo un poema viviente frente al Padre Río.  Pueden disfrutarlo aquí: 

Debo confesar que tengo años evitando escribir de Manuel, por lo sensible que el asunto es para mí.  Aún recuerdo la sensación de estar sentado en una helada silla de la funeraria “Virgen del Valle” –cerca de donde caminé con Manuel, y justo en la bajada aquella de la calle Carabobo- pensando en su partida, y tratando de tomar la decisión de asomarme a su féretro a al menos rezar un Padrenuestro.  Pero el húmedo dolor no me dejaba.  Preferí salirme de aquél antro de tristeza y sentarme en la plaza Miranda a pensar en la vida…en el viento…en el río…y en la flor bellísima –“Viajera del río” -detrás de la cual se acababa de ir nadando en la efluvia nuestro poeta, mi fraterno y eterno amigo Manuel Yánez.













































lunes, 3 de agosto de 2015

viernes, 24 de julio de 2015

BOLÍVAR Y LA REVOLUCIÓN / Riolama Fernández


Para Simón Bolívar la política tenía una naturaleza filosófica o subjetiva, pues para él la política era un arte de acercarse a los problemas del Estado, de tratar y conocer a los hombres y encauzar la acción de los gobernantes. El orden de importancia según el criterio de Simón Bolívar, es primero La Patria, segundo la nacionalidad y tercero El Estado, en tanto que la preocupación central y fundamental de Bolívar era la Patria, pero para Bolívar La Patria no es solamente un territorio y sus hombres sino además una noción geográfica y humana, con sus circunstancias históricas, tradiciones, anhelos, vida. Es el elemento histórico-espiritual el que da vida a La Patria.

Según Bolívar “La Patria no es producto de un ímpetu egoísta, ni resulta de la acción excluyente de un grupo selecto, ni de una hora estelar. La Patria es en verdad dinámica, en la cual se conjuga el aliento de todos sus hijos y de todos los instantes de su vivir”.

En la noción de Patria de Bolívar el vínculo ético es esencial. La Patria es sinceridad, un deber con su tiempo, con su medio, con su generación. Los requisitos morales son los únicos que exige para el disfrute igualitario de los goces de la vida social. La Patria no es vacía demagogia, ni pretexto de muerte o agresión. “El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y justos, sin distinción de origen o condición”.


LA REVOLUCION EN BOLIVAR NO ERA OTRA COSA QUE LIBERTAD




Para Bolívar la revolución política se enmarca y define con dos grandes palabras: Emancipación y Equilibrio. Su más grande aspiración revolucionaria era la Independencia del mundo neo-hispano, la obtención de la autonomía contra la subordinación a la corona española, contra la opresión o el despotismo, el derecho de regirse, hacerse, de disponer de su suerte y elegir su rumbo, en otras palabras LA LIBERTAD.




Bolívar anhelaba la perfección política cuyo norte no era otra cosa que la libertad. “La Libertad es el único objeto digno del sacrificio de los hombres”, “Siempre es grande, siempre es noble, siempre es justo conspirar contra la tiranía, contra la usurpación, y contra una guerra desolada e inicua”.




Bolívar era mucho más que un guerrero y un político, se tiende a confundir independencia con emancipación, que no son idénticos vocablos. La emancipación alude a lo político inmediato de la necesidad de desprenderse de la colonia española, pero la independencia tiene un alcance mayor, pues no solamente es la separación del imperio español sino también la edificación jurídica de un continente libre, soberanía económica, realización integral de la justicia e inspiración en lo moral. “No basta que nuestros ejércitos sean victoriosos: no basta que los enemigos desaparezcan de nuestro territorio, ni que el mundo reconozca nuestra independencia; necesitamos más aún ser libres bajo los auspicios de leyes liberales, emanadas de la fuente sagrada que es la voluntad del pueblo”




Bolívar sabía que la independencia no iba a ser obra de una sola generación, que la lucha por la independencia habría de librarse “…cuantas dependencias nos encadenen”.


La revolución de Bolívar era política (emancipación del yugo español), económica (estructura de asalariado y el disfrute de los hispanos del producto de su propio suelo), social (abolición de la esclavitud y de los privilegios, afianzamiento de la igualdad) jurídica (creación del derecho americano), histórica (mística de un programa de paz y armonía universal en una sociedad segura de su destino, pero fundamentalmente la revolución de Bolívar tenía como principio una Reforma Espiritual, cuya meta era el triunfo de la Moral.ç




LA REVOLUCION DE BOLIVAR ERA EQUILIBRIO


También es revolucionario el propósito de Equilibrio de Simón Bolívar. Una vez rota la dependencia política había que continuar la obra. La autonomía era como máximo bien logrado,se hacía necesario encontrar un punto medio

viernes, 27 de marzo de 2015

El Paraíso prestado (Wörter)


Doris Poreda

Archivos adjuntos26 de mar. (hace 2 días)


í
Hola Américo!

Te mando unas fotos del Bautizo de mi libro El paraíso prestado. Wörter en el Centro de Estudios Caribeños, para que "asistas" desde lejos a la actividad.

No te puedo responder por Linkedin porque nunca se me permite pasar con la clave. Aquí la conexión es mala y se interrumpe mucho.

Un abrazo! 
Mostrando Doris Poreda-1.JPG

Mostrando Doris Poreda-Carolina Caraballo-4.JPG





Mostrando Bautizo-2.JPG
El Paraíso prestado
Muerta y enterrada en el Cementerio Centurión, Elli era una germana tan airosa, hermosa y soñadora que poco se le notaba el viacrucis de sus matrimonios porque, increíblemente, fueron unos cuantos, siempre buscando una estabilidad y armonía familiar que nunca encontró sino en la sepultura.
         La conocí recientemente a través de la novela  “El Paraíso prestado” que parece la crónica de una increíble historia familiar, pero de una excelente  factura literaria escrita por Doris Poreda  que  el año pasado obtuvo el Premio de Literatura Stefanía Mosca 2013.
El libro de 212 páginas, publicado por el Fondo Editorial Fundarte, con diseño y presentación excelentes, llegó a mis manos enviado directamente desde Cumaná por su autora con una dedicatoria que agradezco.
Parecen los fragmentos de un diario real hecho novela  que Doris –Dorly en la obra-  guardaba bajo candado que Elli, su madre, le había comprado con los ahorros del mercado.  Ellí  siempre andaba con migraña al igual que la abuela Mutti, mujer severa que siempre encontraba defectos a sus maridos.  La migraña como que era un mal de familia porque Dorly, que apenas se iniciaba en la adolescencia, era presa ocasionalmente de esa jaqueca,
         A Elli la hizo venir a esta ciudad del Orinoco,  uno de sus esposos,  Fritz, con quien tuvo su segunda hija, Hanne. Fritz vino escapado del infierno de la segunda guerra mundial a trabajar en la colonia agrícola La Esperanza en donde más tarde se incorporaría Elli en calidad de dama de compañía de la esposa del dueño de una finca,
         En esa colonia agrícola terminó el lazo matrimonial a causa de una riña entre Bert, hermano de Elli, y Fritz.  Ber había asegurado trabajo en ACO  vendiendo  carros y a través de él, Elli conoció en el Club Buena Vista La Piscina al sustituto de Fritz, fotógrafo yugoslavo que aparece en la novela con el nombre de Pero Markovic.  En la vida real  pude averiguar se conocía como Padro Pervan, quien tenía su estudio en la calle Bolívar y hacia  trabajos de reporterismo gráfico a Jose Antonio Fernández cuando era director del diario El Bolivarense.
         Pervan había vivido en Argentina antes de venir a Guayana.  Allá de tanto ir al cine se hizo aficionado a la imagen blanquinegra fijada con hiposulfito de sodio.  Su porte, más que de fotógrafo,  era el de un galán de cine bien visto por las angostureñas, pero él se prendó de Elli que  también tenía porte de deseable diva del celuloide, algo parecida a  Marlene Dietrich.  Terminaron casándose y concibiendo al único heredero varón  -Marko- ungido con bálsamo de la selva orinoquense.  Pero Markovic como todas las parejas anteriores de Elli comenzó siendo un romántico adorable y terminó todo un insoportable querrequerre que prefería gastar sus emolumentos en el mercado periférico antes que pagar los alquileres de la vivienda que ocupaba de la calle circunvalación del Banco Obrero.
El ambiente hogareño enrarecido con incesante austeridad y reprimendas por parte del pater familiae sólo se endulzaba con la melcocha de papelón que estiraba sobre  tabla una hacendosa criolla del vecindario.
Definitivamente, la vida de Elli no fue nada deseable,  ni allá en su nativa tierra de Lötzen que abandonó en 1945, ni tampoco aquí al lado del río más caudaloso de Venezuela.
El tormento conyugal de Ellí comenzó a los 16 años cuando desesperada por salir de su casa se casó con un maestro de escuela que se olvidaba de ella devorando el periódico hasta  la última línea para de esa manera resarcirse de lo que le había costado.  Después de este maestro Hammich, vino Hans, Magnus, Werner, Fritz y Pero Markovic, perdido en el cuarto oscuro del revelado.


martes, 9 de diciembre de 2014

Abraham Salloum Bitar: Escuela de dudas

e a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo 9 DE CIEMBRE 2014 - 12:01 AM
DI

Abraham Salloum Bitar | Foto: Cortesía


RAFAEL RATTIA

“En este libro se descubre a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo sentimental”


Me gustaría pensar que este libro, post morten, del inmenso poeta Abraham Salloum Bitar, es uno más de su vasta e inagotable obra literaria que dejó para la posteridad a sus fervientes lectores, pero temo que tal vez no sea así y quizás sea el último.
Gracias a la Fundación que lleva su nombre es posible que sus devotos lectores –que son legión– accedamos a la gozosa experiencia de lectura de sus artículos de opinión en las páginas de la prensa de la región que lo acogió durante tantos años como un hijo ilustre, nunca declarado oficialmente pero sí tenido por la ciudad y sus ciudadanos como tal. ¡Enhorabuena!
Nunca un Prólogo hubiera hecho tanta justicia como este que se consigna aquí en las memorables páginas  de “Escuela de dudas” como el escrito –magistralmente hay que acotar– por Adonis Salloum Bitar.
En este libro se descubre a plenitud el poeta poliédricamente humano, absoluto, paradójicamente lógico-racional y al mismo tiempo sentimental; por estas 268 vibrantes páginas rielan el corazón y la razón sensible y sensitiva del poeta amado y venerado por sus iguales que viven, sufren y padecen una nación que no ha sabido estar a la altura de sus poetas y en no pocas ocasiones le ha dado la espalda a su tradición.
Nos dice Adonis Salloum que los textos postreros que recogen las páginas de “Escuela de dudas” … “describen con puntualidad de asceta desde los hechos parroquiales de la existencia mezquina y menuda de la provincia venezolana, esa ciudad de Angostura (Ciudad Bolívar), en la que se alimenta la ignorancia revestida de “cultura”; ese mismo ámbito donde conviven el presupuesto de la ignorancia y la ampulosa costumbre de los homenajes, (…) hasta la crónica urbana del crimen y de la impunidad que se vive en sus calles”. (p.11)
¿Cuáles son los derechos de la duda, esa hermana menor de la desesperanza? ¿Más aún: tiene acaso la duda pertinencia de legitimidad en el ámbito de la creación poética en Venezuela? ¿Se puede escribir poesía, en prosa o en verso, poco importa en realidad, desde lo que nuestro gran filósofo Juan Nuño denominaba con irrecusable acierto “la escuela de la sospecha”?
El poeta Abraham deja constancia testamentaria en la ventana de papel que fueron las páginas impresas del “Correo del Caroní hoy antologadas en esta hermosa “Escuela de dudas” y, con una inigualable pedagogía de la ciudad “desenmascara a personajes grotescos de la picaresca local y denuncia a otros actores revestidos de poderes extraterrenos que ocupan la palestra nacional e internacional”.
La fulgurante prosa ensayística de Abraham Salloum deja digna constancia para la posteridad su valiosa voluntad de recusación desacralizadora del tinglado institucional educativo “que fabrican la ignorancia en el interior de sus aulas” puesta al descubierto por el incisivo estilete de la ironía y la perplejidad implacable del admirable hombre de letras.
Como los prosistas emblemáticos más destacados de la pasada centuria, como los moralistas franceses e ingleses, verbigracia Chamfort, Swift; Abraham, dueño plenipotenciario de una mordaz y finísima ironía que descalabraba los rutilantes prestigios individuales e  institucionales de ciertas verdades sacrosantas que servían de coartadas a la moral acartonada y con olor a naftalina de personajillos de la farsa de triste recordación que coparon y en cierto modo aun pueblan el infumable proscenio del escenario cultural venezolano.
Nada de lo humano le fue ajeno al poeta. Como al antiguo sofista Protágoras de Gorgias, sus angustiantes preocupaciones estéticas e intelectuales, sus lacerantes cavilaciones de irreductible lector, le condujeron a dibujar y tejer un tapiz exacto y demoledor de la sociedad de su época con su abyección y sacralidad, sin evadir los quemantes desafíos éticos de su tiempo.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Premio Internacional de Literatura cayó en Argentina


EL VIII CONCURSO LITERARIO INTERNACIONAL “ÁNGEL GANIVET” (HELSINKI, FINLANDIA) DECLARA GANADOR A UN ESCRITOR ARGENTINO


Por Salomé Guadalupe Ingelmo


Tras la selección y deliberaciones sobre los textos presentados, el jurado ha decidido conceder el Premio “Ángel Ganivet” 2014 en su modalidad de prosa a El estilista, del escritor argentino Osvaldo Gallone. El galardón ha sido recogido por el embajador argentino en Finlandia, Don Roberto Daniel Pierini, encargado a su vez de leer las palabras de agradecimiento enviadas por el autor, cuyo desplazamiento hasta Helsinki en dicha fecha resultó finalmente imposible.
La organización del evento ha advertido un notable aumento sobre la participación, que ya venía siendo muy alta, advertido en la presente edición del certamen. Se han contabilizado 1273 trabajos recibidos, enviados por participantes de 31 nacionalidades ‒Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, Guatemala, Holanda, Honduras, India, Italia, Marruecos, México, Nicaragua, Perú, Polonia, Puerto Rico, República Dominicana, Rusia, Suiza, Uruguay y Venezuela‒ desde un total de 36 países de residencia repartidos por todo el mundo ‒Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Catar, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, China, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Holanda, Honduras, Israel, Italia, Marruecos, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, Reino Unido, República Dominicana, República Checa, Suecia, Suiza, Uganda, Uruguay y Venezuela‒.
Siguiendo un bien asentado ritual, el fallo del Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”, convocado por la Asociación de Países Amigos, se ha hecho público durante la entrega de premios organizada en las dependencias que la Unión Europea tiene en el centro de Helsinki. El evento, sin duda el acto público relacionado con la lengua y literatura hispana más señalado en el calendario finlandés, cerró la Semana Cultural en la tarde del 27 de noviembre ante numerosos asistentes. Estuvieron presentes reputados representantes del ámbito académico y de distintos estamentos del mundo cultural finés e iberoamericano, a la par que una nutrida representación de la cosmopolita sociedad que reside en la ciudad. Asistieron también, como viene siendo habitual, destacados representantes del cuerpo diplomático acreditado en Helsinki: embajadores y otros representantes de países hispano hablantes como Argentina, México, Chile, España y Venezuela, entre otros.
Durante el acto también se ha presentado al público el retrato en óleo sobre lienzo de Osvaldo Gallone, realizado para la ocasión por el retratista español Alejandro Cabeza. La obra forma parte del premio con el que la Asociación de Países Amigos rinde homenaje al ganador del certamen. El pintor, que cuenta con tres décadas de experiencia profesional a sus espaldas, ha desarrollado en los últimos años una intensa labor retratística centrada en la figura de personajes consagrados del mundo de la cultura, muy especialmente iconos de la literatura hispana, que se ha materializado ya en cerca de cuarenta obras. Varios de sus retratos están expuestos permanentemente en edificios oficiales o forman parte de los fondos de diversas instituciones, organismo y centros públicos, como el Círculo de Bellas Artes de Valencia, el Gobierno Militar de Valencia, la Excelentísima Diputación Provincial de Valencia (retrato de D. Fernando Giner, Presidente de la Diputación de Valencia), el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona, el Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia o el Ilustre Colegio de Notarios de Valencia (retrato de D. Joaquín Borrell), entre otros. Uno de sus cuadros forma parte de la Colección Museo de la Ciudad de Valencia, y otros dos están en el Museo Vicente Blasco Ibáñez (uno, su famoso retrato del reputado escritor). Dos de sus cuadros, sendos
retratos de los escritores Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, se exponen permanentemente en la prestigiosa Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Su retrato de la escritora doña Ana María Matute forma parte de los fondos de la Real Academia Española de la Lengua.
El texto ganador del VIII Certamen Literario Internacional “Ángel Ganivet”, de impecable factura, aborda un argumento harto doloroso: el genocidio perpetrado por los nazis en los campos de exterminio, en concreto en Treblinka. El estilista se revela un texto duro y alejado de los prejuicios y tópicos a menudo ligados a este argumento. Exento también de fáciles sentimentalismos, incluso marcado por un cáustico sentido del humor que, manejado con maestría y prudencia, se muestra un excelente revulsivo para remover conciencias. Porque El estilista constituye un efectivo alegato contra la intolerancia y la violencia, contra la brutalidad y el salvajismo; a favor de la belleza y la bondad, esos dos conceptos, junto a la verdad, indisolublemente unidos para los filósofos griegos.
Además, el jurado ha decidido distinguir por su calidad a diecinueve textos finalistas. Éstos han abordado argumentos y géneros de la más variada índole. En la edición de este año se advierte, eso sí, una marcada presencia del terror entre los relatos que han logrado entrar en la lista de finalistas. Un terror refinado y esencialmente alegórico que los ha hecho merecedores de reconocimiento  Excelente texto de misterio centrado en la brujería, pero que al tiempo encierra un firme mensaje anticolonialista y antimilitarista en el caso de Marcha de algodones ‒Roberto de Bianchetti (Argentina)‒. Terror que podríamos calificar de existencial en el caso de Jaque mate ‒Magnus Dagon, nombre artístico de Miguel Ángel López Muñoz (España)‒, donde el protagonista juega una partida de ajedrez contra un misterioso oponente invisible cuyo control sobre su vida, a la que va desposeyendo de piezas sin piedad, evoca una partida con una entidad superior, ya sea dios o el destino. Terror cotidiano en Gretel ‒María Jesús Andrés Miguel (España)‒, donde las insidias que se ciernen sobre la infancia ‒quizá actualmente demasiado descuidada, con la que los adultos ya apenas comparten juegos‒, incluso tras apariencias inocentes, cobran protagonismo. Pero como decíamos los casos han sido muy variados, y por ello entre los finalistas también encontramos textos especialmente simbólicos como Los condenados ‒Javier Quevedo Arcos (España) ‒, reflexión sobre la incomunicación y la indefensión del ser humano ante el sino, o Ciudad sin alas ‒Genrri Wilian Martínez Jerez (Cuba)‒, tierno alegato en favor de la libertad del individuo. Igualmente han tenido cabida en esa lista de finalistas textos de naturaleza más costumbrista, cotidiana e intimista, con argumentos tan variados como: el modo en el que la tragedia de las drogas afecta a las familias ‒Slow motion, Horacio Martín Rodio (Argentina)‒, la rebelión de aquellos que son considerados perdedores y por ello menospreciados y humillados por los individuos de éxito ‒El secreto de la masa madre, Miguel Ángel Gayo Sánchez (España)‒, la violencia de género ‒Te lo dije… Te lo dije, Fernando Francisco Medeot (Argentina) ‒, los recuerdos sobre la Guerra Civil Española ‒Golfín, Monserrat Pis Marcos (España)‒, los problemas mentales y los conflictos que éstos generan en el seno de la familia ‒Carne, David Betancourt (Colombia)‒… Y así hasta diecinueve meritorios textos y otros tantos autores.

El relato ganador  puede leerse (http://www.paisesamigos.com/premios_pdf/ganador_2014.pdf), junto con un comentario pormenorizado del mismo (http://www.paisesamigos.com/otros/analisis_ganadora2014.pdf), en la propia Web de la asociación convocante.
El acta de fallo se puede consultar aquí (http://www.paisesamigos.com/noticiasconcursoviii.html).

Como siempre, la Asociación de Países Amigos desea agradecer su confianza a todos los participantes y les emplaza a presentar sus obras en la próxima edición del certamen, que estará limitada a la categoría de Poesía.

Salomé Guadalupe Ingelmo
Coordinadora del VIII Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”