
martes, 31 de enero de 2017
jueves, 8 de diciembre de 2016
EL DESAPARECIDO RADIO CLUB DE CIUDAD BOLÍVAR
José Luis Cestari Villegas
Pues sí, mis amigos, en Ciudad Bolívar existió un Radio Club. No vayan a creer que era un club que agrupaba a unos cuantos que tenían radios para escuchar la novela de “Martín Valiente”. Era bastante más que eso…era un club de radioaficionados.
La radioafición fue la precursora del internet. Un radioaficionado es una persona que se comunica con el mundo entero a través de su transmisor-receptor de radio. Por supuesto, conoce de antenas, equipos, circuitos, código morse, código Q, etc. Es increíble lo que estudia un radioaficionado. A mí no me aplazaron en el exámen porque me dijeron algunas preguntas mis fraternos Iván Croes, su esposa Maby Natera y José Gregorio Mora. Lo digo sin vergüenza alguna, porque era yo un joven médico con una carga laboral demasiado grande y a veces no podía asistir a las clases, las cuales se llevaban a cabo una o dos noches a la semana –durante varios meses- en un amplio espacio del Orfanato Bolívar. Todos ellos sabían el importante esfuerzo que yo hacía para hacerme radioaficionado, y por eso me ayudaban. Cosa que no olvido. Sobre todo cuando veo el carnecito con mis siglas, YV6-ESA.
Pero mi experiencia como radioaficionado es nula. Nula porque nunca ejercí el oficio. El excesivo trabajo médico no me dejaba más que unas horas para descansar. Y, además, mi exiguo sueldo hospitalario de Bs.2.875 no me permitía comprar los equipos necesarios. Siempre que iba a Caracas visitaba los establecimientos donde vendían equipos para radioaficionados, y allí pasaba horas y horas…mirando…preguntando…y siempre pensando: -“Algún día…cuando tenga unos realitos…”
La historia que hoy les traigo no es la mía. Era yo aún muy niño cuando mis padres, familiares y amigos entraron a la radioafición. Hace algún tiempo llamé a mi primo Orlando Botello para saludarlo, y él me corroboró memorias que ambos compartimos sobre el tema; pero me informó, además, que él se inició primero que mis padres en la radioafición, en Caracas, estimulado por don Pedro Victorio León, padre de su esposa Isabel. Por cierto, no podré olvidar nunca el curso de radioaficionados en el cual se graduaron mis padres y mis tíos Vicente, Gisela y Rosita…y a lo mejor alguien más…creo que nuestro primo Hugo Laprea. No sé los demás, pero al menos mi mamá se llevó su chuletica, por si las moscas (vale una sonrisa).
Mi papá le regaló a mi tío Vicente los equipos, uno para la casa de San Fernando y otro para el hato. Marca “Ranger”, recuerdo. Se quedó mi papá con otros que recién había comprado, un “Barker & Wiliamson” y uno que llamaban “Five Hundred”, no recuerdo la marca. El sitio de la casa destinado a la radioafición era el último cuarto de la casa, contiguo a la mata de mango y cerca de un gigantesco poste rojo rematado por una antena direccional, que manejaba desde dentro con un “rotor”.. A ese sitio mis padres lo llamaban “el shack”, que lo que significa es “choza”. Ignoro el por qué le pusieron ese nombre. Allí, en ese “shack”, se formaban las grandes “ruedas”(rueda es un grupo de radioaficionados que están en igual frecuencia, hablando): un domingo en la mañana, por ejemplo, era ya cotidiano escuchar a alguno de mis padres: -“CQ Paris…o CQ Dinamarca…o Estados Unidos…o un hato lejano en el Capanaparo…o una estación mobil llegando a la cueva del Guácharo. La cantidad de amigos a nivel mundial que hace un radioaficionado pudiese equipararse a cualquier usuario de Facebook o Twiter. Con la ventaja de que las ondas de radio viajan de forma universal…y no dependen de los caprichos de la compañía de teléfonos o del dictador de turno. Tiene otras ventajas, entre ellas que las conversaciones en “single side band” no podían ser escuchadas por nadie más, solo los interesados. No habían “hackers” que amenazaran la privacidad de los radioaficionados.
En Ciudad Bolívar se fundó el Radio Club Venezolano, Seccional Bolívar. Pedro Victorio León, Auristela León, los hermanos José Miguel y Raúl Arreaza, Margot Azanza, Orlando Botello y mis padres –seguramente algunos otros- lo integraban. Se reunían en casa de José Miguel Arreaza y su esposa Clara, grandes amigos de mi casa. A veces los visitaban amigos de Caracas u otros estados…Armando Díaz y familia, con quienes llegamos a ser como hermanos. Recuerdo las reuniones semanales en el hogar de los Arreaza…cómo olvidar los tequeños y bolitas de carne que preparaba doña Clara…una vez hizo unos buñuelos con miel, fenomenales! Esthercita, su hija menor, era bebé, andaba por ahí con una muñequita…hoy día, ella y su esposo Pedro Alcocer son nuestros fraternos amigos aquí en los Estados Unidos. Les estamos muy agradecidos por sus amorosas atenciones. Cosecha feliz del Amor.
Lo del Radio Club no era más que un pretexto para socializar, para pasarla bien. Compartir las gratas experiencias de la comunicación hertziana era tan sólo uno de los ítems. Grandes amigos se hacen a través de la radioafición, como grandes amistades se logran a través de Facebook. Importantes beneficios a la comunidad prestan los radioaficionados, al igual que los Leones, Rotarios u otro club de apoyo y servicio, generalmente filantrópico.
Cualquier iniciativa gregaria que pueda unir a la gente en propósitos comunes es buena. Pero sin la política. Aunque ella constituye –en teoría- una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, en la práctica –con las excepciones del caso- se usa para dividir a los seres humanos. Para enfrentarlos. Para que se odien. Ninguno de esos clubes de ayuda y bienestar social debería ser infectado por la política, so pena de que desaparezcan en el lago hirviendo de los más inútiles enfrentamientos.
En lo personal, creo que la radioafición no debería desaparecer. Hay zonas donde no hay comunicación por internet, y debería ser disponible prestar cualquier ayuda a través de los radioaficionados.
Por último, les digo, haciendo uso de nuestro Código Q:
”CQ…CQ…Venezuela está QRJ…esperemos que pronto queden QRT los tiranos de turno y hagan QSY con sus QRM a otro QRC….estamos QRV y seguimos QAP…Roger.”
Se anexa Código Q para su saber y entender. Creo que es más fácil que hablar en “cuti”.
jueves, 1 de diciembre de 2016
EL DIA DEL ESCRITOR
El 29 de Noviembre de 1989 se
juramentó la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Venezuela,
Seccional Bolívar, que tuvo la iniciativa de legalizarla después de 22 años de
fundada. En efecto, fue fundada en 1967
por iniciativa de Mimina Rodríguez Lezama, José Sánchez Negrón, Elías Inaty y
Mercedes Quiroga, entre otros, y se mantuvo intacta con jurisdicción en todo el
Estado hasta 1988 cuando los miembros residentes en la Zona del Hierro resolvieron
fundar la Seccional de Ciudad Guayana, bajo la presidencia del poeta Alis Darnot.
Pero como institución civil de carácter gremial sin fines de lucro, con
personería jurídica y patrimonio propio, no fue registrada sino el 16 de mayo
de 1990 por gestión de la Junta Directiva electa en 1989 y reelecta el
miércoles 7 de noviembre de 1990. Esta Junta Directiva ratificada para un
segundo período y la cual se juramentó el 29 de noviembre, aniversario del
natalicio de don Andrés Bello y, por lo tanto, Día del Escritor, la
conformaron: Presidente, Elías Inaty; Secretario General, Américo Fernández;
Secretario de Finanzas, Mercedes Quiroga; Secretaria de Actas, Iris
Aristeguieta; Secretario de Cultura, Reinaldo González; Vocales, Guillermina
Rodríguez Lezama (Mimina) y Diógenes Troncones Sánchez. Tribunal Disciplinario:
Horacio Cabrera Sifontes (Presidente), Teresa Coraspe y Abraham Salloum.
De acuerdo con el registro,
la AEV asienta que no persigue otros
fines que no sean el de trabajar por el más amplio desarrollo de la cultura, en
particular de las letras; por la elevación de las condiciones sociales y
económicas del escritor y por la defensa de sus derechos y de las libertades
públicas … Se entiende por escritor todo creador intelectual, con obras
escritas, no necesariamente publicadas, que respondan a exigencias estéticas y
admita calificación literaria, científica o humanística.
La asociación de
escritores, fue fundada por intelectuales venezolanos que proclamaron el 29 de
noviembre como su Gran Día para de esta manera honrar a don Andrés Bello,
notable filólogo, poeta, educador y periodista nacido en Caracas en 1781 y
fallecido en Chile en 1865 donde destacó como Rector de la Universidad de
Santiago durante 22 años.
Andrés Bello fue
además el primer redactor de la Gaceta de Caracas, autor del código civil de
Chile, de la primera antología americana, de la biblioteca y el repertorio
americano, traductor del Sofocles, Eurípedes, Virgilio y Homero.
Podríamos decir
entonces que con Andrés Bello nace en Venezuela esa pasión por escribir en el
sentido más enaltecedor de la investigación y la creación literaria.
Correspondió al
antropólogo Miguel Acosta Saignes ser el primer presidente de la Asociación de
Escritores de Venezuela, seguido por notabilidades como Arturo Uslar Pietri,
Díaz Sánchez, Luis Pastori, Pascual Venegas Filardo, Rómulo Gallego, José Ramón
Medina y otros que serian largo enumerar pero que le dieron a la Asociación el
cuerpo y la solides gremial que conforman
24 seccionales en las cuales militan 1400 escritores.
En 1989 es
realmente cuando la AEV de Bolívar toma
cuerpo, impulso, solidez, y logra un subsidio del CONAC de 250 mil bolívares,
el cual se multiplica con la actividad gremial hasta formar un fondo editorial
que le permitió publicar los siguientes libros “Rumor de la memoria", de Elías
Inaty; “Ventana al Sol”, de Iris Aristiguieta; “La Selva, Protagonista de la
novela Canaima” y La Casa de Piedtras, de Diógenes Troncones; “Este Silencio
Siempre”, de Teresa Coraspe y “Héroes y Espantapájaros” de Mimina Rodríguez
Lezama. y Relatos de José Luis Cestari De igual manera, la revista “La
Palabra”, de la cual circularon 3 números, sustituida en 1992 por la revista
“Urinoko”, con la cual la publicación aevista modificó el formato y mejoro la
calidad, gracias a la colaboración de la periodista y escritora bolivarense Albor
Rodríguez y el diseñador Iván Castillo.
En los últimos años ha sido imposible editar nuevos libros de autores
guayaneses debido a la crisis que mantiene prácticamente arrinconado a los escritores
guayaneses y su sede propia que es la casa que perteneció al poeta Agosto
Méndez, no ha podido ser restaurada por incumplimiento del Gobierno Regional
responsable del programa de revitalización del Casco Histórico proclamado
Monumento Público Nacional.
Debemos decir que
la AEV, seccional, tuvo el privilegio de ser anfitriona de la Primera
Convención Nacional de Seccionales, realizada en Ciudad Bolívar los días 18,
19, y 20 de agosto de 1973, siendo presidente el poeta José Sánchez Negrón a la
cual asistieron delegados de 15 seccionales, para debatir como materia
principal lo que entonces era preocupación de los intelectuales venezolanos: la
Ley sobre Derecho de Autor que databa del mes de noviembre de 1962, en
sustitución de la Ley de Propiedad Intelectual del 13 de junio de 1928.
En esa ocasión
dijo el doctor José Ramón Medina, presidente de la Asociación de Escritores de
Venezuela que se había escogido a Ciudad Bolívar como sede de la primera
convención, “por muchas razones, entre ellas, precisamente porque aquí palpitan las
costumbres venezolanas desde las más anchas tradiciones históricas, porque
Ciudad Bolívar no solo recoge el homenaje y el mensaje del gran hombre- el
padre de la patria- sino porque aquí además está centrado el pasado, el presente
y el futuro de Venezuela.”
En el acto
inaugural le fue impuesta la medalla del escritor a los intelectuales
bolivarenses de Lucila Palacios, Luz Machado y Héctor Guillermo Villalobos.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Casa Agosto Méndez
Casa Agosto Méndez
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Saludos, Carlos: LA AEV agradece te dirijas al Presidente del Instituto del Patrimonio Cultural sugiriéndole se comunique urgentemente con el Consejo Municipal del Heres, advirtiéndole que no debe permitir la ocupación o intervención de la Casa Agosto Méndez, por estar dentro del Casco Histórico da Ciudad Bolívar oficialmente declarado Monumento Público Nacional en 1976. Y no sólo por ello sino porque la misma perteneció al médico y escritor J. M. Agosto Méndez, autor del Himno del Estado Bolívar y que fue adquirida por la AEV para que no cayera en malas manos y sirviera al mismo tiempo de su sede definitiva y sede de una proyectada Biblioteca de Autores Guayaneses y de obras sobre Guayana escrita por otros autores. Es el caso, según información confidencial, que la Cámara Edilicia tiene resuelto expropiar la Casa por estar en mal estado sobre terrenos que son municipales, lo cual le da derecho disponer de ellos para que sean utilizados por un Consejo Comunal para la siembra de hortalizas. Una verdadera aberración, producto de la ignorancia más crasa. Saludos. Américo Fernández.
martes, 22 de noviembre de 2016
10 Años de la muerte de José Antonio Fernández
El 21 de noviembre de 2006, dejó de existir
el periodista y locutor José Antonio Fernández, tras una lucha sin tregua por
sobrevivir a los golpes y acechanzas del tiempo. Desde Macapo donde nació hasta Ciudad Bolívar
donde murió transcurrieron 79 años, tiempo durante el cual estudio, se formó y
ejerció como locutor de Ondas Porteñas y director de Radio Bolívar, como
periodista y director del diario El Bolivarense, corresponsal de El Nacional,
Secretario General de la AVP y directivo del Colegio
de Periodistas y de la
Asociación de Escritores, fundador de la Asociación de
Coleos. La Manga de Coleo de Soledad
lleva su nombre.
Escribió
varios libros: Cacho en Manga, Hombre Vernáculo, Nicolás Felizzola Tigre de Matas
Altas, La Década
Sombría y “De Cojedes
a Guayana”, más voluminoso –355 páginas- que los anteriores, y tenía que ser porque abarca cinco etapas de su vida
o una vida de siete decenios, desde que nace
y ya adulto sale de Macapo, tierra feraz de la geografía cojedeña, hasta quedar
definitivamente trasplantado en la
parte pedregosa y más angosta del
Orinoco.
El
ingeniero Ennio Rodríguez, soledadense radicado en Margarita, recoge en la
portada los elementos más relevantes de los
extremos geográficos de quien emergió a
la vida entre caballos y reses y queda
atrapado por la magia de un paisaje físico flotando en la naturaleza fluvial y selvática más antigua
de América.
En
esta obra, José Antonio Fernández
mantiene, sin rubor, su vocación biográficamente existencial, convencido de que
cada ser como protagonista o testigo, tiene
una historia real o ilusa que
contar. Él, como actor principal y
observador que invoca la imposible ubicuidad, cuenta su propia historia y de
paso la de los pueblos y los hombres que
lo vieron pasar o sintieron de alguna manera sus pasos de transeúnte
afanoso que buscaba afianzarse en
algún lugar, si no propiamente en el de
la promisión bíblica, al menos, en aquel
donde el calor humano no se mendiga sino que se conquista con el candor
y la calidad de la actuación.
Porque,
como lo observó Calderón de la Barca , “la vida es un teatro” donde cada quien
desempeña, a gusto o disgusto, un papel
que bien o mal han de calificar o juzgar los demás.
El
rol de Fernández fue el de locutor y periodista, circunstancialmente retraído en otras actividades como la
del quehacer llanero tan lleno de reminiscencias paternas, tratando de hacerlo
lo mejor posible toda vez que en ello iba implicado también el provecho de
subsistencia y prevención muy legítimos, tanto
para sí como para una familia que fue creciendo en la medida del amor y
del natural anhelo de perpetuación.
No
le fue fácil desempeñar este rol. Como
no lo es para un ser también viviente como el Orinoco, recoger las aguas de
Venezuela desde la Parima
y llevarlas hasta el mar. En el trayecto
del río, escasamente eludibles son las piedras.
A veces las aguas tienen que transformarse en raudales enfurecidos para poder franquear las barreras, y así como hay piedras que decrecen de tanto rodar
y rodar, hay otras que se aglomeran
y crecen por acumulación o telurismo orogénico hasta llegar a ser
inexorables y si Fernández, en su caso particular, se encontró con alguna
inconmensurable, es obvio, por lo visto, que jamás se amilanó sino que sostuvo
con valor su lucha, aunque a veces haya tenido que retroceder para tomar
aliento o reclamar solidaridad.
JAF
jamás aflojó, ni siquiera cuando la muerte decidió descargarle con rabia su
guadaña. Y es que mientras el músculo
del cerebro permanece activo siempre habrá una brecha por donde escapar y
tratar de sobrevivir, auque sea, fuera
de la cubierta de la piel, en las hojas impresas de un libro.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Poner Coto al Deterioro Artístico e Histórico de Ciudad Bolívar
Acordó
pedir Convención de Escritores
Ciudad Bolívar,
21.08. 73(Especial).
La
Convención Nacional de Escritores que terminó sus jornadas de trabajo ayer en
ésta ciudad, también acordó pedir se ponga coto al deterioro artístico e
histórico de algunos lugares de Ciudad Bolívar.
La petición
será hecha al Concejo Municipal del Distrito Heres instándolo para de manera
enérgica se impida el deterioro poniendo en práctica las Ordenanzas
respectivas ya que algunos lugares artísticos e históricos como Plazas,
esquinas, etc. están siendo desmantelados por personas quizás no mal
intencionadas, pero si desprovistas de la sensibilidad y el sentido que
representa este acervo histórico y cultural y las posibilidades que ofrece al
turismo.
Asimismo
acordó la Convención solidarizarse con el gremio de periodistas que ha pedido
al Presidente de la República decrete el Museo de la Prensa para Ciudad Bolívar
con sede en la Casa donde se editó el Correo del Orinoco y la cual permanece vacía
desde hace tres años de su restauración.
Acordó
además autorizar a la Directiva Nacional de la AEV para que instrumente o dé
cabida dentro de sus programas de acción cultural, a cátedras ambulantes de
literatura y artes, con miembros distinguidos de la AEV, a objeto de lograr a
través de cursos cortos la incorporación de jóvenes de la provincia' a la
cultura nacional.
Esta
convención designó por mayoría a Trujillo como sede de la Segunda Convención
Nacional, honor disputado a Zulia y Valencia.
ENCUENTRO DE POETAS Y ESCRITORES
Jorge Casanova agregó 24 fotos nuevas al álbum V ENCUENTRO DE POETAS Y ESCRITORES DEL ESTADO BOLIVAR — con Eleazar Infante y 20 personas más.
22 h ·
r Garcia, Cedeño; Luis Oliveros, Sucre; Juanita Aguilera, Piar; Irene Flores, Carlos Yusti, Francisco Arevalo, Niria Amario, Merys Jimenez, Jesus Velasquez, Pedro Baptista, Caroni, etc. Ismari Marcano, estado Delta Amacuro; Saady A. Mirabal, Monagas; Nieves Alcala, Anzuategui; Guillermo Arguello, Miranda, etc. Por el municipio Heres podemos mencionar a Nestor Rojas, Alcides Izaguirre, Domingo Solorzano, Manuel Ramirez Barazarte, Amarilis Siu, Jesus Grau, Fedry Yendez, Joelis Leon, Yusmira Garcia, etc. Francisco Arevalo hizo la presentacion de Leopoldo Villalobos y Yusmira Garcia hizo la presentacion de Oscar Pirrongelli. Fueron ponentes: Maira Sole, Carlos Yusti, Alcides Izaguirre, Irene Flores, Nestor Rojas, etc. Invitados especiales: Edgar Jose Rodriguez, Marelys Romero, Martin Cordero, Jose Miguel Sanchez, Luis Orsetti, Joelis Leon, Luzmila Guzman,etc. Entre las actividades desarrolladas mencionamos: acto homenaje, entrega de placas honorificas, ponencias, recitales, bautizo del poemario "Cantico a Venus", participaciones artisticas (musica, poesia, teatro). etc. Entre los integrantes de la Comision Organizadora, estan: Jorge Casanova, Odalys Gazzaneo, Luis Orsetti, Yusmira Garcia, Jesus Grau, Nestor Rojas, Alcides Izaguirre, J M Sanchez, Amarilis Siu. Agradecemos el apoyo institucional: Alcaldia del Municipio Heres, Museo Jesus Soto, Universidad Bolivariana de Venezuela, etc. De igual manera agradecemos al respetable publico presente por su acompañamiento. Continuamos trabajando, con mucho amor y sentido de responsabilidad, por la poesia y la literatura guayanesa. "La literatura tambien es cultura"
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