martes, 24 de diciembre de 2013

“EL COLIBRÍ Y LA FLOR”

Sexto libro de literatura infantil del profesor Reinaldo González Guevara, fue presentado en la Casa de la Cultura “Carlos Raúl Villanueva.
--Américo Fernández--
“El Colibrí y la Flor”, sexto libro de literatura Infantil, del profesor Reinaldo González Guevara, fue presentado en la Casa de la Cultura Carlos Raúl Villanueva ante la presencia de estudiantes de varias escuelas del Centro Histórico y animación musical del Grupo “Parapara” que dirige Mariita Ramírez y Grupo “Escuela Municipal Manuel Palacio Fajardo” que dirige el profesor José Gregorio Díaz.    Tocó al poeta Salvador Rodríguez conducir el acto.
Américo Fernández padrino y presentador de la obra, expresó que Reinaldo González Guevara ha escrito su sexto libro o, digámoslo mejor, su sexta plaquettte, dedicada  a ese  gran tesoro de la humanidad que son los niños, dueños de un lenguaje muy particular utilizado por el autor para poder llegar hasta ellos, tal cual como lo hicieron en su tiempo Carlos Grim, con Pulgarcito y el Reino de las abejas; Hans Christian Andersen, con Las pequeñas sirenas y Los soldaditos de plomo; Jaime Sthephens, con sus inolvidables cuentos de hadas, Lewis Caroll, con  las  Aventuras de Alicia en el país de las maravillas; Charles Perrault, con Caperucita Roja y Antoine De Saint Exupery, con aquel Principito que vivía en un asteroide muchísimo más pequeño que Plutón, al cual los astrónomos acaban de sacar del sistema planetario,  porque los chicos por fantasear tanto no tienen cabida en el sistema planetario donde brilla ese Dios Sol que sentenció al Gigante Dormilón, acusado por las avispas, de vender los aerosoles que atentan  contra la capa de ozono.
Y así como ellos, hay otros tantos como Reinaldo, metidos en la literatura infantil, asumida siempre como un canto a la vida de los héroes y de los seres naturales, mágicos y divinos que pueblan los mundos del universo.  Bien es sabido que nada mejor para llegar al alma en cualquiera de sus momentos, que el canto en forma de música y poesía y estos cuentos brevísimos de Reinaldo, evocadores del ingenio fabuloso de Esopo, tienen mucho de ello, lo cual se percibe al ritmo de la lectura del texto que es cutícula de anécdotas ingenuas que el niño convierte en leyendas o mitos de su fantasía.
“La Avispa y el Gigante Dormilón” primero de su semana de cuentos, tan bien conjugados en  las ilustraciones de María Elena Jansen, toca sin llegar a perder su calidad de tal, un tema muy vigente en nuestros días como es la presencia y manejo de esos químicos llamados aerosoles que como los gases orgánicos de automóviles e industrias, vienen afectando la capa de ozono que nos protege contra los rayos ultravioletas.
Se evidencia en este cuento las bíblicas, históricas y tradicionales luchas de los pequeños contra los gigantes que Jonathan Swift plantea muy bien en “Los viajes de Gulliver” por el imaginario país de los liliputienses que aunque es la sátira de un irlandés contra la sociedad inglesa, se apoya en la fantasía de una imaginación extraordinaria y es que los gigantes son hombres enormes y pesados que no pueden competir con la agilidad de una avispa, por ejemplo, de allí que tan diminuto y dulce insecto sea capaz de vencer a un gigante aunque éste además de su descomunal tamaño se refuerce con otras armas.  Tal es el caso del vendedor de aerosoles o el caso ya en otros términos más sublimes, del Colibrí que conquista el amor de una flor.  Una flor tan espléndidamente dimensional capaz de aprisionarlo con sus pétalos; sin embargo, el Colibrí con todo y ser el ave más diminuta de la avifauna, puede volar hacia atrás, vibrar como la cuerda de una guitarra y embriagarse de amor con el néctar de una flor tal como  lo cuenta Reinaldo en su plaquette. 
Él cuenta también la proeza de un mago que lanzó al espacio un balón de múltiples colores.  El balón no pudo sostenerse allá arriba y regresó a sus manos.  Inconforme el Mago.  Inconforme el Mago, repartió los colores ente lo niños para que ellos impregnaran las retinas de sus ojos más allá de sus descendientes.  De allí que los colores ejerzan una fuerza de atracción sobre los niños y pretendan ellos con su ingenio atraparlos como bien lo hace el arco-iris al cesar la lluvia.  En esa tarea inacabable ellos utilizan una paleta de pintura, un prisma o un calidoscopio parecido a uno de esos catalejos que utilizan los piratas de los galeones para ubicar sus objetivos que no son precisamente los colores acaso porque los piratas depredadores no saben de colores aunque sean los galeones los mejores lugares para divisarlos entre el mar, el cielo y el horizonte transformados en arco-iris, en crepúsculos  y en las infinitas lunas de las galaxias, allá donde una niña soñadora  llamada Estrella, cazó con  su gancho de pelo un lucero que luego la magia del sueño convirtió en vistoso papagayo o “Papalote” como lo llama Juan Rulfo en “Pedro Páramo”:  “Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes, cuando volábamos papalotes en la época del aire.  Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, allá en la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento”.
Como vemos, Susana y su compañero tenían su patio que eran las lomas, para jugar o elevar sus papalotes.  Todos los niños tienen su patio para jugar y echar a volar sus volantines, para batear, incluso,  los frutos del limonero más allá de la cerca del vecino o echar a navegar en el jagüey barquitos de papel  a bordo de los cuales se puede navegar aunque sea en sueño como lo hacía Alejandro Otero cuando era niño en su modesta casa de bahareque y techo de palma allá en Upata. Cuando llovía –me decía- se hacían con las goteras unos pocitos en los cuales Alejandro echaba a navegar su fantasía infantil traducida en ingeniosos barquichuelos de papel o como  cada día lo hace nuestro buen amigo Reinaldo González, que nunca ha perdido su calidad y condición de niño  para crear su propio Orinoco y poder con la falca de su fantasía  llegar hasta ustedes los chicos que son siempre un puerto abierto y seguro, generoso, amable y feliz.




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